Una investigación académica analiza cómo los viajes y el uso de aplicaciones influyen en la redefinición de acuerdos dentro de las parejas, destacando un modelo intermedio conocido como «monogamish».
En el contexto del pico turístico que representa Semana Santa en Argentina, un estudio reciente de la Universidad de Surrey, publicado en Annals of Tourism Research, analiza la correlación entre los viajes y la emergencia de nuevas formas de vinculación en las parejas. La investigación, basada en entrevistas a usuarios de aplicaciones de entre 24 y 57 años, identifica que el viaje actúa como un catalizador para la «desinhibición situacional», facilitada por la distancia, el anonimato y la tecnología.
Entre los modelos que ganan visibilidad, el estudio menciona el «monogamish», un término que describe a parejas que mantienen un vínculo principal pero acuerdan cierta flexibilidad en contextos específicos, como los viajes. Según el análisis, este no constituye una relación abierta plena ni una monogamia estricta, sino un punto intermedio donde las reglas se redefinen para el período de ausencia del entorno cotidiano.
En paralelo, la investigación señala el rol estructural que tienen aplicaciones como Grindr para las comunidades LGBTQ+ durante los viajes. La plataforma ha evolucionado más allá de la búsqueda de encuentros, funcionando también como una red de recomendaciones e información local. «Nuestros usuarios han convertido la app en algo mucho más amplio», explicó A.J. Balance, Chief Product Officer de Grindr, destacando la expansión hacia servicios relacionados con viajes, salud y estilo de vida.
Con herramientas como la conexión previa al viaje y mayores controles de privacidad, los usuarios llegan a sus destinos con un contexto social preestablecido. El estudio concluye que el crecimiento del turismo y la evolución de las dinámicas relacionales son fenómenos que comienzan a intersectarse, reflejando cambios sociales más amplios.
