Un equipo de especialistas del CONICET y la UBA, con apoyo de la Armada, llevó a cabo en enero una expedición científica en el remoto territorio fueguino para estudiar vestigios del siglo XIX.
Entre el 15 y el 31 de enero, un equipo de especialistas del CONICET, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de otras instituciones, con apoyo de la Armada Argentina, realizó la primera campaña arqueológica histórica sistemática en la Isla de los Estados. Este territorio, ubicado a 24 km de Tierra del Fuego y de acceso únicamente por navegación a través del estrecho de Le Maire, presenta condiciones geográficas desafiantes.
La campaña, enmarcada en la expedición ‘Aquí Hay Dragones’ y liderada por el marino y Veterano de Guerra de Malvinas Roberto Ulloa, tuvo como objetivo principal producir conocimiento científico y poner en valor el patrimonio histórico de la isla. «Buscamos visibilizar la importancia de cuidar sus sitios, reflexionar sobre nuestra historia marítima y fortalecer la memoria en el territorio», afirmó Carlos Landa, investigador independiente del CONICET y líder del Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera (GEAHF) del Instituto de Arqueología de la UBA.
El motivo central de la misión fue ampliar la información sobre el rol estratégico y económico que desempeñó la isla en el siglo XIX, cuando sirvió como base de aprovisionamiento de madera para las Islas Malvinas durante la gobernación argentina de Luis Vernet. Si bien desde la década de 1980 se realizaron trabajos arqueológicos que dataron presencia humana de tres mil años atrás, esta es la primera campaña que se centra específicamente en el período posterior a la llegada de los europeos.
«Lo que nos motivó tiene que ver con la temática de investigación de nuestro grupo sobre el pasado histórico y la experiencia humana en las Islas Malvinas durante el siglo XIX, en particular entre la gobernación argentina y la irrupción británica», explicó Landa. Sebastián Ávila, becario doctoral del CONICET e integrante del equipo, agregó: «La Isla de los Estados funcionó como un enclave del cual se extraían maderas para Malvinas. Por esto, se tornó un punto interesante para trabajar arqueológicamente, ya que contamos con documentación histórica que nos permite ubicar sitios de interés como viviendas, aserraderos y loberías».
La expedición, llevada adelante por Landa, Ávila, Raies y Ciarlo, apuntó a identificar y recuperar objetos como restos de viviendas, materiales de navegación, utensilios cotidianos y posibles evidencias de intercambio comercial. El análisis de estos hallazgos, cruzado con la documentación histórica, busca reconstruir circuitos de aprovisionamiento, dinámicas laborales y redes de circulación de personas y bienes en el Atlántico Sur durante el siglo XIX.
