Un informe del Observatorio Económico de Rosario y la Región junto a FECOI indica que el 70% de los comercios relevados tuvo bajas en sus ventas, consolidando una tendencia negativa por tercer mes consecutivo.
La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas en Rosario registró una nueva contracción durante el mes de marzo, según un relevamiento conjunto del Observatorio Económico de Rosario y la Región y la Federación de Comercio e Industria de Rosario (FECOI). El informe reflejó una caída interanual en las ventas del 6,5%, consolidando un tercer mes consecutivo con indicadores negativos.
El impacto fue generalizado: el 70% de los comercios relevados registró caídas en sus ventas. Dentro de ese grupo, un 55% experimentó bajas superiores al 8%. Este comportamiento expone un deterioro sostenido del consumo, uno de los principales motores del sector minorista.
Las perspectivas a corto plazo no muestran señales claras de recuperación. Según la encuesta del Departamento de Economía y Estadística de FECOI, el 42% del empresariado pyme anticipa nuevas caídas en la actividad, mientras que un 40% considera que no habrá cambios significativos. Solo un 18% proyecta mejoras.
El escenario se complejiza con un aumento en los niveles de endeudamiento: el 49% de los comerciantes indicó haber incrementado sus compromisos financieros en un contexto de acceso limitado al crédito. Entre los principales obstáculos señalados por los encuestados se encuentran la caída de la demanda, la presión impositiva, los altos costos operativos y la falta de financiamiento.
El panorama en Rosario se inscribe en una tendencia más amplia a nivel nacional, donde las pymes enfrentan dificultades similares debido a la retracción del consumo interno y el encarecimiento de los costos. Informes sectoriales coinciden en que la actividad pyme en el país muestra signos de estancamiento, con caídas en ventas y menor dinamismo productivo.
En este contexto, el relevamiento del Observatorio Económico de Rosario y la Región y FECOI cobra relevancia como un termómetro local de una problemática estructural. La falta de señales claras de reactivación mantiene en alerta a un sector clave para la generación de empleo y la economía regional.
