El padre del piloto argentino Franco Colapinto fue uno de los últimos en retirarse del predio de Palermo y compartió sus impresiones tras la jornada.
Aníbal Colapinto, padre del piloto argentino Franco Colapinto, fue uno de los últimos en retirarse del predio de Palermo tras el evento de cierre. Visiblemente cansado pero emocionado, dialogó con la prensa y resumió el día para su hijo: «Él está feliz».
Franco Colapinto fue el primero en irse al terminar el evento, seguido por su madre Andrea y su abuela Rosa. Mucho después, Aníbal Colapinto, con su característica boina bordó, permaneció en una de las carpas del hospitality. Al ver a los periodistas, accedió amablemente a responder preguntas: «¿Otra vez voy a hablar? Dale, preguntame».
«Siento orgullo, felicidad, siento agradecimiento a toda la gente que lo vino a ver, a los sponsors que los bancaron, al equipo que trajo el auto, a todos. Esto fue una fiesta que va a ser histórica y el agradecimiento es para todos ustedes también», expresó refiriéndose a la prensa presente.
Consultado sobre si había llorado, Aníbal respondió: «Yo sí, estoy viejo y pelotudo. Antes no lloraba nunca pero ahora sí, debe ser que estoy viejo, ¿qué le voy a hacer?». La jornada ya había finalizado, pero Aníbal se mostró tan predispuesto como su hijo, confirmando el dicho «de tal palo, tal astilla».
