El uso de carillas de porcelana para lograr una sonrisa blanca y perfecta está en aumento en Rosario. Especialistas advierten sobre la importancia de la naturalidad y el asesoramiento profesional.
La influencer y ex participante de Gran Hermano, Julieta Poggio, mostró en redes sociales su nueva sonrisa tras un tratamiento de carillas dentales, lo que generó fuertes críticas. “Estos días estuve un poquito mal, la verdad, siento que me estuvieron afectando el hate y los comentarios”, expresó la modelo.
Esta polémica reavivó el interés por este procedimiento estético que también crece en Rosario. El odontólogo Sergio Hiskin, ex presidente de la Academia Internacional de Odontología y actual presidente de la Sociedad Internacional de Odontología de Avanzada, explicó a La Capital que las carillas de porcelana son cada vez más solicitadas por pacientes de la ciudad y la región. “Las conocen y las piden. En especial aquellas personas a las que les importa mucho la estética”, señaló.
Hiskin detalló que existen dos tipos principales de carillas: las que se realizan en 48 horas, muy populares entre famosos, y las que requieren varias etapas con asesoramiento profesional. “Las de 48 horas son de porcelana feldespática, similares a un vidrio, traslúcidas, de 0,5 milímetros, y vienen en diferentes tamaños. Se eligen según la altura del diente”, indicó.
El especialista advirtió que “el odontólogo es quien muchas veces tiene que poner el límite y asesorar. El exceso no va. Tiene que quedar natural y uno ve algunos resultados horribles”. Sobre el color, explicó que “el blanco brillante que vemos en los famosos se llama ‘Sonrisa Hollywood’. Quedan como una tecla de piano. Para mí no quedan bien. He visto gente que se las hace y se arrepiente”.
El procedimiento más habitual entre los rosarinos es el que se realiza con tiempo: primero se debe tener la boca en condiciones de salud, luego se hace el diseño, se colocan provisorios y finalmente las carillas definitivas. El costo por carilla varía entre 250 y 500 mil pesos. “Se toma un modelo, se hace un encerado, se prueba con acrílico y el paciente ve cómo le va a quedar. Si hay cambios, se modifican. Luego se envía al laboratorio para las definitivas”, detalló.
Las carillas se colocan solo en el sector anterior, de canino a canino, tanto arriba como abajo. “En molares y premolares no se pueden colocar carillas, sino coronas”, aclaró. Además, enfatizó que “no es solo estético: las carillas se meten un milímetro dentro de la encía para que no parezcan postizas y para evitar inflamación. El control gingival es importante y siempre supervisado por un odontólogo”.
Entre las recomendaciones previas, Hiskin señaló la necesidad de un blanqueamiento para homogeneizar el color, ya que el material traslúcido de la carilla no tapa manchas. “El blanqueamiento se puede hacer con peróxido de hidrógeno en consultorio o con peróxido de carbamida en casa. El principal problema es que a veces trae sensibilidad”, explicó. También mencionó la existencia de un método robótico que blanquea en 10 minutos y pastas blanqueadoras que el odontólogo entrega al paciente para usar antes de eventos.
El especialista concluyó que la visita al consultorio para control general debe hacerse al menos dos veces al año.
