Ubicada en el Golfo Nuevo, Puerto Madryn es mucho más que un punto de partida para actividades naturales: su rica historia de fusión cultural y su desarrollo urbano la convierten en un destino atractivo para residentes y turistas.
Puerto Madryn rodea el Golfo Nuevo con sus brazos de tierra, mientras el sol se eleva lentamente y un grupo de personas con trajes de neopreno se prepara para nadar con lobos marinos. La ciudad, lejos de ser solo una excusa, ofrece una amplia gama de experiencias naturales y culturales.
Entre las actividades destacadas se encuentra el snorkel en Punta Loma, operado por Scuba Duba, y las veladas de astroturismo en la Estancia San Guillermo, guiadas por Nani de Patagonia Sky. En distintas épocas del año, es posible avistar ballenas, orcas, delfines y visitar la pingüinera en la estancia San Lorenzo, todas dentro de Península Valdés.
La ciudad, nacida de una fusión cultural extraordinaria, hoy cuenta con una población trabajadora e imaginativa. Su crecimiento exponencial demuestra que Puerto Madryn no es solo un punto de partida, sino un lugar donde muchos eligen establecerse definitivamente.
Para conocer el lado B de la ciudad, se recomienda recorrer la amplia costa y elegir alguna de sus posadas para degustar delicias gastronómicas, con los camarones como protagonistas. La ciudad se divide en dos mitades: norte y sur, tomando como eje la intersección de las avenidas Gales y Roca. Al sur se encuentra la zona residencial; al norte, el camino hacia Península Valdés.
La guía turística Adriana Chao explicó que el antiguo muelle, hoy turístico, recibió el último crucero de la temporada el 1 de abril. En la zona norte se ven casas más sencillas, pertenecientes a familias que se dedicaron a la cría de ovejas para lana Merino. Allí se encuentra el monumento a la hazaña galesa, que representa a una mujer con un vestido movido por el viento patagónico, de espaldas al mar. Cerca, el monumento al marinero y la playa junto al muelle son escenario de actividades sociales organizadas por el municipio, como la Fiesta Nacional del Cordero.
En una esquina del histórico lugar se observa un edificio de ladrillo con una inscripción en español y galés que dice «empresa mercantil Chubut». A 100 metros está la terminal de ómnibus, donde antes funcionaba la estación del ferrocarril. Cerca, una reconocida empresa de elementos para buceo recuerda que Puerto Madryn es la Capital Nacional del Buceo. El guía turístico señaló que fue un buzo en los años 50 quien impulsó el turismo al traer a otros a vender productos.
En la zona costera se encuentra el Museo del Hombre y el Mar, también conocido como Chalet Pujol, que perteneció a un empresario catalano-español que donó la casa a la comunidad. Chao recordó que los 153 galeses llegaron el 28 de julio de 1865, caminaron 100 kilómetros y fundaron la primera colonia junto al río Chubut, que lleva el nombre del ministro Rawson. Cuando llegaron los trabajadores del ferrocarril 21 años después, también un 28 de julio, se asentaron en la zona y dieron origen a la ciudad. «Empieza la construcción y crece Puerto Madryn, hasta que llega la planta de aluminio Aluar, la más grande de Sudamérica», agregó.
El crecimiento más estético se ha dado en el sur, donde la tierra era muy barata hasta los años 90. «Por ejemplo, la tierra frente al mar costaba 5.000 pesos; unos años después, 15.000 dólares, y hoy ya no hay urbanización disponible, por lo que se está empezando a construir en la zona norte», explicó. La ciudad debe su nombre al último Barón de Madryn, Sir Love Jones-Parry, quien tuvo un castillo cerca de la localidad.
