La obra de reconstrucción y remodelación de bulevar Seguí entre Oroño y San Martín genera efectos colaterales sobre comerciantes y vecinos. Un proyecto presentado en el Concejo Municipal solicita exenciones impositivas y mejoras en la circulación.
La ejecución de la obra estratégica de reconstrucción y remodelación de bulevar Seguí entre Oroño y San Martín, iniciada en febrero de 2025 y con un plazo previsto de 365 días corridos, ha generado efectos colaterales sobre los comerciantes y vecinos de la zona. La concejal Fernanda Gigliani presentó un proyecto que propone medidas reparatorias, como la eximición del pago de la Tasa General de Inmuebles (TGI) y del Derecho de Registro e Inspección (Drei), y la habilitación de corredores de circulación para paliar la situación.
Según Gigliani, los habitantes del barrio manifestaron que la falta de movimiento vehicular provocó una caída significativa en los niveles de venta y el cierre de algunos comercios, además de casos de inseguridad y la imposibilidad de ingresar con sus autos a las cocheras privadas. “Queremos que se estudie la posibilidad de habilitar corredores en el bulevar, que devuelvan la dinámica y seguridad a ese corredor”, afirmó la edil.
Gigliani se reunió con vecinos de la zona, quienes presentaron reclamos vinculados al incremento de situaciones de inseguridad durante el desarrollo de los trabajos, situación que impacta sobre la actividad económica y la vida cotidiana del sector. “Los locales comerciales vieron reducidas significativamente sus ventas, existiendo incluso casos de cierre de comercios históricos que no lograron sostener su funcionamiento frente a la prolongación de las obras”, declaró.
El proyecto también solicita que la Municipalidad disponga la condonación o exención del pago de la TGI y del Drei para los comercios, industrias, servicios y demás actividades económicas que vean imposibilitado su funcionamiento parcial o total. Además, se propone prorrogar automáticamente y sin costo las habilitaciones municipales de los comercios radicados en el área afectada, cuyos vencimientos operen durante el plazo de ejecución de los trabajos.
“Sabemos que este tipo de obras de infraestructura resultan necesarias para mejorar la conectividad, la seguridad vial y el espacio público. Pero su ejecución está generando consecuencias sociales y económicas: cortes, vallados, reducción de circulación vehicular y peatonal, además de ruidos permanentes y complicaciones derivadas de la obra”, sostuvo Gigliani. Y agregó: “Lo que pedimos al Ejecutivo es que evalúe alternativas en la modalidad de ejecución de la obra, procurando minimizar las consecuencias negativas sobre la circulación vehicular, el acceso a viviendas y comercios y el normal desenvolvimiento de la actividad económica”.
La obra integral incluye la reconstrucción de calzada en hormigón, recambio y ampliación de la cañería pluvial, y la reconstrucción de cordones y nueva cuneta. También contempla la puesta en valor del cantero central del bulevar entre Oroño y Ayacucho, con nuevas veredas, senderos peatonales, circuitos aeróbicos, estaciones deportivas, juegos infantiles, parquizado e iluminación.
