La desaparición de una cápsula de plomo con cesio-137 de un centro médico en Rosario generó alerta. Las autoridades señalaron que el riesgo radiológico es bajo y brindaron instrucciones ante un posible hallazgo.
La desaparición de una cápsula de plomo que contiene una fuente de cesio-137 de un centro médico del centro de Rosario ocurrió este miércoles. Desde el efector indicaron que la dosis representa «bajo riesgo biológico» y aportaron detalles sobre el elemento.
El componente se utiliza para calibrar equipos médicos, no para ser aplicado a pacientes. La dosis fue adquirida en 2007 y fue utilizada en los últimos años, por lo que tiene casi dos décadas desde su envasado y contiene poco material.
«Esta fuente contiene una radiactividad mínima y presenta un bajo riesgo biológico», declararon a La Capital desde el instituto médico del que desapareció la cápsula.
La Autoridad Regulatoria Nuclear emitió un comunicado en el que especificó que «se trata de una fuente en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente. La misma se encontraba dentro de su blindaje correspondiente». Agregaron que «el riesgo radiológico es muy bajo», pero advirtieron que si alguien encuentra la cápsula no debe tocarla ni manipularla. En ese caso, deben comunicarse con la guardia del Sistema Integral de Evaluación de Residencias del Equipo de Salud (Sier) a los teléfonos 011-1544718686, 011-1544703839 o 011-1544214581.
El cesio-137 es un isótopo radiactivo utilizado en equipos de radioterapia, aplicaciones industriales y procedimientos de medición. Su transporte se realiza dentro de contenedores blindados con plomo. Si el encapsulado permanece intacto, el riesgo es mínimo; una manipulación inadecuada puede generar exposiciones peligrosas.
Los protocolos internacionales establecen que cualquier pérdida, robo o desaparición de una fuente radiactiva debe ser comunicada de inmediato a las autoridades competentes.
El cesio-137 emite radiación gamma. Si una persona entra en contacto con una fuente desprotegida durante períodos prolongados puede sufrir quemaduras por radiación, lesiones en órganos internos, alteraciones en la médula ósea y desarrollar distintos tipos de cáncer. Los especialistas remarcan que el mayor peligro aparece cuando el material es manipulado por personas que desconocen su naturaleza.
Las autoridades recomiendan no intentar abrir ni manipular ningún objeto metálico sospechoso que pudiera estar vinculado con la fuente desaparecida y comunicar cualquier información a los organismos de seguridad.
