Eduardo Crespo: «El gobierno suma reservas porque la economía está estancada»

El economista Eduardo Crespo analizó la situación económica argentina y señaló que la acumulación de reservas se da en un contexto de estancamiento y profundización de la heterogeneidad estructural.

En la economía de dos velocidades, el desempeño de sectores ganadores y perdedores le permite al gobierno acumular dólares y cerrar uno de los frentes de demanda. El costo es una desestructuración que impacta en el empleo y la situación social, la política y, al final del camino, en la propia macroeconomía. Sobre este círculo pone el foco Eduardo Crespo, doctor en Economía por la Universidad Federal de Río de Janeiro y docente de la Universidad Nacional de Moreno, para explicar el dilema que, entiende, enfrenta el gobierno de acá a las elecciones.

“El gran problema es compatibilizar la perspectiva de un año electoral con la estabilización macroeconómica; si la situación social se deteriora y hay chances de que gane la oposición, el gobierno tendrá dificultades el año que viene por la tendencia a la dolarización de carteras; pero al mismo tiempo no tiene muchos instrumentos para revertir la situación social, porque si creciéramos al 5% ó 6% no acumularíamos reservas”, advirtió. En este punto, señaló que la profundización de la “heterogeneidad estructural” en la economía argentina, con crecimiento de las ramas basadas en recursos naturales, y crisis en los segmentos vinculados al empleo de los grandes centros urbanos, presenta todavía un resultado destructivo en términos netos. “Si no hay una estrategia compensatoria, la sociedad no va a poder soportar esto mucho tiempo”, dijo.

¿Dónde está parada la economía argentina al promediar el año 2026?

Hay algunas señales de cierta estabilización con una inflación que baja aunque todavía se mantiene en niveles internacionalmente altos. También hay un proceso de acumulación de reservas, que era una de las principales vulnerabilidades de la política económica. Sin embargo, la condición para acumular reservas es que la economía se mantenga prácticamente estancada. Si estuviera creciendo de forma significativa, sería muy difícil acumular reservas.

¿La economía de dos velocidades influye en la acumulación de reservas?

El aumento de exportaciones del agro, minería, litio, gas y petróleo, con una economía estancada en los sectores que demandan más importaciones, permite esa acumulación. El punto es que se está profundizando lo que en la literatura latinoamericana se conoce como heterogeneidad estructural. Algunos sectores y regiones se insertan en el actual esquema internacional y otros, profundizado por las políticas del gobierno, están pasando por situaciones cada vez más difíciles.

¿Qué impacto tiene esa reconfiguración?

Estructuralmente, se empieza a discutir cómo se va a insertar cada región. Hay mucho espacio para las provincias cordilleranas, que empiezan a encontrar su lugar en el mercado internacional, pero está muy complicado el panorama para los grandes centros urbanos, que son aquellos que tienen más habitantes. Sea por una cierta apertura comercial, por la política fiscal o una combinación de todo ello, están pasando por situaciones difíciles.

¿Aguanta este nuevo formato la matriz productiva?

Lo veo muy difícil porque en los conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba vive mucha gente. No sé cuánta población podrán absorber las provincias cordilleranas. Además, muchos de los sectores que crecen tienen pocos eslabonamientos internos y el efecto multiplicador es bajo. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi) profundiza esto. Se vio por ejemplo que la infraestructura urbana para las operaciones en la región vino prácticamente toda en containers de China.

¿Es inevitable esta reconversión?

El gobierno está acompañando una tendencia que es global, pero en Argentina se está dando con una virulencia mucho mayor que en otras regiones. En Brasil crecen los sectores vinculados al agronegocio y recursos naturales, mientras que los centros urbanos como Río de Janeiro o San Pablo tienen un peor desempeño. Es muy difícil para todo el mundo competir con la producción industrial china pero hay que encontrar alternativas. Lula negoció con BYD y reconvirtieron una vieja planta de Ford con la intención de que el 70% del auto sea producido allá. Esa actitud no se ve acá. Si nos abrimos sin estrategia la vamos a tener muy complicada porque, aunque la industria no sea la gran generadora de empleos, está muy conectada con los sectores urbanos. Si no se corrigen estas tendencias, empezaremos a sentir un aumento de la tasa de desempleo.

Esta preocupación no parece estar dentro del radar del gobierno

El gobierno tiene un discurso ideológico que prescribe que si la industria no es eficiente debe cerrar. Es cierto que en una economía dinámica se cierran y abren muchas empresas pero en este capitalismo en el que se habla mucho de la “destrucción creativa” yo veo mucha destrucción y no veo la creación. No percibo que los recursos naturales puedan compensar la destrucción que ya está habiendo en los otros sectores. Si no hay una estrategia compensatoria, la sociedad no va a poder soportar esto mucho tiempo.

¿Cómo ves las perspectivas para lo que resta del año?

Si el gobierno sigue acumulando reservas y no hay un gran aumento del riesgo país, no cierra mal el año en términos macroeconómicos. Probablemente finalice con una inflación a la baja y un PBI que podría estar un punto arriba o abajo. El gran problema es compatibilizar la perspectiva de un año electoral con la estabilización macroeconómica. Si la situación social se deteriora y hay chances de que gane la oposición, el gobierno tendrá dificultades el año que viene por la tendencia a la dolarización de carteras. El gobierno no tiene muchos instrumentos para revertir la situación social, porque si creciéramos al 5% ó 6% no acumularíamos reservas, lo cual es indispensable para estabilizar. Pero si no crece la economía y se mantiene esta heterogeneidad, las perspectivas electorales empeoran y se genera un escenario de mayor incertidumbre para el año que viene.

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