Dos análisis de redes sociales identificaron narrativas sostenidas y organizadas contra el país durante el Mundial de Fútbol 2026, con acusaciones de racismo, favoritismo y vínculos con el nazismo e Israel.
Dos estudios independientes analizaron la circulación de mensajes en redes sociales durante el Mundial de Fútbol 2026 y concluyeron que existió una conversación hostil, persistente y organizada contra Argentina. Las investigaciones, realizadas por la doctora en Ciencia Política María Lasa y la consultora Ad Hoc, detectaron narrativas repetitivas que incluyeron acusaciones de racismo, favoritismo deportivo, vínculos con el nazismo y comparaciones con Israel.
El estudio de María Lasa, licenciada en Relaciones Internacionales y magíster en Políticas Públicas por la Universidad de Oxford, utilizó herramientas de inteligencia artificial y matemáticas para analizar 40.000 publicaciones en X (antes Twitter) realizadas entre el 11 de junio y el 20 de julio de 2026. Las publicaciones mencionaban en inglés o español a Argentina, Lionel Messi o la Selección Nacional de Fútbol. Lasa identificó 29 temas específicos agrupados en cinco grandes narrativas: favoritismo deportivo, racismo, Malvinas, tierra de nazis e Israel.
Según Lasa, la única narrativa estrictamente futbolística fue la del supuesto favoritismo y maniobras para que Argentina obtuviera la copa, así como una construcción artificial de la figura de Messi. La narrativa sobre racismo argentino incluyó comentarios sobre una identidad nacional que desmerece la pertenencia regional en favor de una adscripción europea y el rechazo a componentes poblacionales afro, mestizos o indígenas. Respecto a Malvinas, los posteos anglosajones comenzaron antes de que los jugadores argentinos exhibieran una sábana con la reivindicación de soberanía, e incluyeron burlas y celebración de los muertos en el conflicto. La cuarta narrativa presentó a Argentina como un país esencialmente ligado al nazismo, con referencias a Hitler y Adolf Eichmann. La última comparó a Argentina con Israel, trasladando categorías vinculadas a la guerra en Gaza, y se basó en el alineamiento del presidente Javier Milei con el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Lasa aclaró que “no creo que el mundo odie a Argentina. Las redes sociales no son el mundo y X está lejos de ser una muestra representativa de la opinión pública”. No obstante, afirmó que “los datos sí permiten afirmar algo más modesto: durante el Mundial 2026 existió una conversación hostil, persistente y organizada en torno a un conjunto de narrativas sobre Argentina”. Agregó que “no fueron insultos aislados ni reacciones espontáneas a un partido. Fueron relatos que miles de personas (y bots) reprodujeron, una y otra vez, adaptándolos al contexto futbolístico”.
Por su parte, la consultora Ad Hoc analizó el volumen de intercambios en redes sociales durante el Mundial y agrupó las narrativas en varios ejes: la caracterización de Argentina como “racista” (826.000 menciones), la relación con Israel (764.000 menciones), las publicaciones con las expresiones “ArgenFIFA” y “mundial amañado” (688.000 menciones) y las que acusaban una campaña antiargentina (379.000 menciones). Ad Hoc detectó que la línea del racismo comenzó con comentarios sobre la composición étnica de los planteles y se amplificó con figuras famosas como el actor Samuel Jackson. En el segmento Israel, más de 451.000 usuarios relacionaron a Argentina con el Estado gobernado por Netanyahu, con picos durante el pedido de un ministro israelí a Milei, la exhibición de una bandera de Israel en el partido contra Egipto y el apoyo de Israel a la causa Malvinas.
Ad Hoc describió un “clima espeso” generado antes y después de cada partido mediante fakes, desinformación y un algoritmo que premia el odio. La consultora dejó la pregunta: “¿Puede traducirse esto en una afectación de la reputación internacional del país?”. Ambos estudios coincidieron en que, si bien los cuatro tópicos suman 2,7 millones de publicaciones, no permiten demostrar por sí solos la existencia de una operación coordinada con un cerebro único. No obstante, constataron que durante el Mundial se expandió una conversación digital de magnitud inesperada y sin antecedentes que machacó sobre atributos negativos asociados a Argentina.
