Las lluvias en la región núcleo reactivaron la preocupación por un posible fenómeno de El Niño de alta intensidad durante la primavera. El gobierno provincial implementa acciones preventivas para minimizar efectos en la producción agropecuaria.
Las lluvias registradas en la región núcleo reactivaron la preocupación entre productores y especialistas por la posible instalación de un fenómeno de El Niño de alta intensidad durante la primavera, con precipitaciones superiores a lo normal y posible impacto en la producción agropecuaria. Aunque no hay certezas sobre su magnitud, el gobierno de Santa Fe comenzó a desplegar una estrategia preventiva para reducir los efectos de un escenario de excesos hídricos.
El secretario de Agricultura de la provincia, Ignacio Mántaras, indicó que los pronósticos climáticos son motivo de atención y explicó que los modelos coinciden en que no sería un fenómeno de baja intensidad, aunque resta definir su magnitud. «Hay pronósticos que hablan de un Niño que no va a ser leve. Todavía no sabemos la magnitud, pero ese es el dato que manejamos. La información oficial indica que hasta noviembre tendremos lluvias normales y recién después podría comenzar a manifestarse», señaló.
Mántaras remarcó que Santa Fe enfrenta una condición estructural que obliga a anticiparse: «Somos una provincia vulnerable. Por nuestra topografía, por los sistemas hídricos que la atraviesan y por ser una provincia litoral, cada vez que hay un año Niño sufrimos consecuencias, especialmente desde el punto de vista productivo».
El gobierno provincial dispuso reforzar las acciones preventivas mediante un trabajo coordinado entre distintas áreas del Estado. El comité operativo interministerial, integrado por organismos de infraestructura, protección civil, salud, desarrollo humano y producción, trabaja desde el inicio de la gestión para fortalecer la capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos.
Para el área de Agricultura, la preparación no se limita a atender emergencias. Mántaras explicó que la estrategia pasa por consolidar sistemas productivos más resilientes mediante políticas de manejo de suelos, gestión del agua, conservación de bosques y promoción de buenas prácticas agropecuarias. «La idea es producir de una manera más sostenible para que los establecimientos estén mejor preparados frente a estos eventos climáticos. Esa agenda ya forma parte del trabajo cotidiano de la Secretaría», indicó.
El funcionario consideró que el concepto de sostenibilidad se transformó en una herramienta productiva. Según explicó, cada vez más establecimientos incorporan prácticas orientadas a conservar los recursos naturales porque generan beneficios económicos. Los indicadores del Observatorio de Suelos muestran que invertir en el cuidado del recurso mejora la productividad y la rentabilidad. «Hoy hay mucha evidencia de que producir de manera sostenible es un ganar-ganar. El productor protege su capital, mejora la calidad de sus recursos y, al mismo tiempo, obtiene mejores resultados económicos», afirmó.
La estrategia provincial apunta a incentivar esas prácticas antes que imponerlas mediante obligaciones. Se avanzó en la digitalización de trámites y en programas voluntarios de manejo de suelos y conservación de bosques.
Mientras los pronósticos dejan margen para la incertidumbre, la provincia busca aprovechar los próximos meses para que los productores tomen recaudos. La Secretaría de Agricultura elaboró recomendaciones técnicas para distintos sistemas productivos, que abarcan desde la planificación de la carga animal hasta el acondicionamiento de tambos, establecimientos hortícolas, apícolas y agrícolas para reducir el impacto de los excesos de humedad. «No se trata de decirle al productor qué tiene que hacer, sino de acercarle herramientas para que pueda prepararse durante estos meses de normalidad», explicó Mántaras.
Durante este año, Santa Fe atravesó episodios de lluvias intensas que obligaron a declarar la emergencia agropecuaria en 19 distritos y a desplegar operativos de asistencia. La provincia implementó nuevas herramientas para responder con mayor rapidez ante futuros eventos extremos, entre ellas una plataforma que vincula a productores que necesitan campos, forrajes, transporte o servicios veterinarios con quienes pueden ofrecer esos recursos, y un sistema simplificado para agilizar el traslado de hacienda durante emergencias sin comprometer los controles sanitarios.
En cuanto al estado de los cultivos, Mántaras aseguró que la campaña de trigo evoluciona favorablemente y que las lluvias registradas hasta el momento no generaron daños significativos, salvo en zonas puntuales. «Se ven trigos en muy buenas condiciones. Tenemos un buen perfil de humedad y, aunque en algunas regiones faltó algo de frío, todo indica que podríamos tener una buena campaña fina», sostuvo.
Las mayores preocupaciones aparecen hacia adelante. Si el fenómeno de El Niño se intensifica durante la primavera, el principal riesgo se trasladará a la campaña gruesa, donde los excesos de agua podrían complicar la implantación y el desarrollo de los cultivos estivales. Mientras los pronósticos continúan bajo análisis, el gobierno provincial apuesta a la prevención para llegar a la primavera con productores, municipios y organismos públicos mejor preparados.
