El sociólogo británico de 41 años, que se convirtió en 2023 en el profesor negro más joven de la Universidad de Cambridge, falleció el viernes pasado. Su muerte ocurre después de que renunciara a su cargo a principios de agosto, tras ser acusado de plagio en su tesis doctoral y de haber enfrentado una campaña de acoso que su familia atribuye a una ‘campaña de desinformación’.
Jason Arday, sociólogo y profesor de Sociología de la Educación, falleció el viernes pasado a los 41 años. Arday había sido nombrado en marzo de 2023, a los 37 años, el profesor negro más joven de la historia de la Universidad de Cambridge. Su renuncia a principios de agosto se produjo después de que la universidad iniciara una investigación interna sobre acusaciones de plagio en su tesis doctoral y sobre sus nombramientos honoríficos.
Las acusaciones de plagio fueron formuladas inicialmente por Nathan Cofnas, un investigador estadounidense despedido de Cambridge en 2024 tras ser acusado de racismo. El 24 de julio, el diario The Times de Londres publicó un análisis de la tesis doctoral de Arday, obtenida en la Universidad John Moores de Liverpool en 2015, en el que se señalaban múltiples pasajes ‘idénticos o casi idénticos’ a un artículo anterior de la investigadora Paula Zwozdiak-Myers, de la Universidad Brunel de Londres. La Universidad John Moores no confirmó los cargos de plagio, pero afirmó que probablemente fueron causados por ‘error honesto y razonable’.
La Universidad de Cambridge defendió inicialmente a Arday, pero luego abrió una investigación interna sobre sus calificaciones académicas. La vicedirectora de Cambridge, Deborah Prentice, informó que la universidad estudia las circunstancias del nombramiento de Arday por la Facultad de Educación en 2022. Las universidades de Durham y Glasgow también investigan los otros puestos académicos que ocupó Arday en esas instituciones.
El rector de Cambridge, Chris Smith, declaró a la BBC que las acusaciones de plagio desataron una ‘vorágine racista’ y consideró importante que las acusaciones sean ‘investigadas rigurosamente’, pero también ‘negarse a participar en una vorágine racista en torno a un determinado académico’. La familia de Arday atribuye lo sucedido a una ‘campaña de desinformación’.
Arday nació en mayo de 1985 en Londres, hijo de padres ghaneses. En su autobiografía, publicada el 11 de agosto en Estados Unidos con el título ‘Cosas grandes y desafortunadas’, relataba que de niño le diagnosticaron autismo y un retraso global del desarrollo. Afirmaba que no había hablado hasta los 11 años, aunque algunos excompañeros de clase aseguraron a The Guardian que ya hablaba antes de esa edad. Arday consideraba que su madre, enfermera especializada en salud mental y activista antirracista, le ayudó a desafiar esos pronósticos utilizando la música para estimular su lenguaje.
Tras formarse en el ámbito deportivo, se convirtió en profesor de educación física antes de obtener su doctorado en Liverpool. En su habitación dejó escrita su ambición: ‘Algún día trabajaré en Oxford o Cambridge’, objetivo que alcanzó en menos de diez años. Cambridge lo contrató y lo presentó como un ‘investigador destacado en cuestiones de raza, desigualdad y educación’.
El lunes, unas 53.000 personas expresaron su apoyo a una petición del grupo activista Good Law Project que reclama una investigación pública sobre el ‘acoso sufrido por este hombre autista’. Se abrió una colecta en GoFundMe para ayudar a la familia a financiar el funeral, que el lunes había recaudado 203.410 dólares. El lunes por la noche se realizó en Londres una concentración en su memoria, promovida por una organización de lucha contra el racismo.
El exministro conservador británico James Cleverly dijo el lunes que ‘esto nunca habría llegado tan lejos si los responsables universitarios hubieran realizado las comprobaciones rigurosas’ que se exigen para cualquier puesto académico de alto nivel, y reconoció que el origen étnico de Arday ‘podría haber desempeñado un papel’ en el intenso escrutinio de sus escritos y trayectoria.
El secretario general del Sindicato Nacional de Educación del Reino Unido, Daniel Kebede, dijo que Arday fue objeto de ‘un escarnio público y brutal que desató discursos de racismo’. ‘No creo que esto haya sido nunca simplemente sobre conducta profesional o plagio. Hay una diferencia profunda entre el escrutinio y una campaña pública sostenida que convierte a un individuo en un símbolo de todo lo que la derecha cree que está mal con las políticas de diversidad, equidad e inclusión’, agregó.
El periodista y autor británico Ash Sarkar expresó en X: ‘Jason Arday no fue el primer académico acusado de plagio en Cambridge. No fue la primera persona en hacer afirmaciones poco creíbles sobre su vida en una autobiografía, pero fue el primero en el que esas cosas se convirtieron en portada de varios periódicos durante días y días’.
Arday reconoció las críticas en una carta abierta de dimisión publicada a principios de agosto a través de Good Law Project: ‘Lamentablemente, los años desde mi nombramiento también han estado marcados por un nivel implacable de escrutinio público y ataques personales. Aunque la crítica es una parte inevitable de la vida académica, lo que he vivido ha ido mucho más allá del desacuerdo académico. Las acusaciones implacables, las especulaciones y los comentarios públicos me han pasado factura profundamente a mí y a quienes amo’.
La familia de Arday denunció en un comunicado: ‘Jason fue objeto de una campaña de acoso continuado durante más de tres años después de aceptar su puesto de profesor. Esta campaña de desinformación fue insoportable para Jason, que era un hombre amable y que siempre quiso ver lo mejor de cada persona’.
El primer ministro británico Andy Burnham describió el sábado la muerte de Arday como ‘una tragedia en muchos niveles’. ‘No es momento para juzgar precipitadamente. Es un momento para reflexionar, diría yo, para reflexionar sobre cómo se ha llegado a esto’, dijo a los periodistas.
Arday también enfrentó cuestionamientos sobre sus afirmaciones de haber recaudado 5,5 millones de libras para caridad mediante hazañas como correr 30 maratones en 35 días y 600 millas en seis días. Arday declaró que el dinero se recaudó con la ayuda de otros durante un periodo de 20 años, pero que acuerdos de confidencialidad le impedían nombrarlos. También se cuestionó su paso por la Universidad Estatal de Ohio y la Universidad de Glasgow como profesor visitante, que ambas instituciones negaron, y un máster en prácticas psicodinámicas en Birkbeck, Universidad de Londres, que la universidad dijo no tener registros.
