Curaçao, nación autónoma del Reino de los Países Bajos, se destaca por sus 40 playas de aguas turquesa, la ausencia de sargazo y la arquitectura colonial de Willemstad, su capital.
En el sur del Caribe, Curaçao es una isla de 444 km², ubicada a unos 60 kilómetros al norte de la costa de Venezuela. Forma parte del Reino de los Países Bajos junto con Aruba y Bonaire, conocidas como las islas ABC. Su capital, Willemstad, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 por su arquitectura neerlandesa de estilo Ámsterdam.
La isla cuenta con aproximadamente 40 playas en su costa sur, caracterizadas por aguas turquesa y la ausencia de sargazo, una macroalga que afecta a otras playas del Caribe. Entre las más destacadas se encuentran Cas Abao, Kanepa Grandi, Piskado, Porto Marie, Kalki, Karakter y Forti.
El Blue Curaçao es el trago emblemático de la isla, elaborado con la corteza de la naranja amarga laraha, única variedad que se desarrolló tras la llegada de los españoles. La isla está fuera del cinturón de huracanes y recibe vuelos diarios desde Buenos Aires con Copa Airlines, con escala en Panamá.
Willemstad está dividida en dos barrios principales, Punda y Otrobanda, conectados por el puente flotante Reina Emma, de 167 metros, que gira lateralmente sobre el agua para permitir el paso de embarcaciones. El malecón Handelskade es una de las postales más reconocidas, con casas del siglo XVIII de colores variados.
El 30 de mayo de 1969, un estallido social conocido como Trinta di Mei provocó un incendio en la capital y la renuncia de las autoridades de entonces. La fecha es hoy un día conmemorativo para los curazoleños.
La isla alberga a más de 50 nacionalidades, con lenguas oficiales como el neerlandés, el inglés y el papiamento, una lengua criolla con influencias del portugués, español, holandés y africano. La palabra ‘dushi’ se usa para expresar cariño o referirse a algo dulce.
Entre los atractivos naturales se encuentra Klein Curaçao, una isla deshabitada de 1,7 km², a dos horas de navegación, que ofrece un faro abandonado y los restos del buque María Bianca Guidesman, encallado en la década de 1980.
En Willemstad se pueden apreciar murales de artistas como Francis Sling y esculturas como ‘Het Plezierhuis’ de Carlos Blaaker. También se destacan el Fuerte Ámsterdam, la Sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, fundada en 1651, y la Catedral de Nuestra Señora la Reina del Santísimo Rosario.
La historia de la isla incluye la presencia de los caquetíos, la conquista española en 1499 y la llegada de los neerlandeses en 1634. En 1795, Tula lideró una revuelta de esclavos en busca de la abolición, hecho recordado con un monumento en Willemstad y el Museo Kurá Hulanda, dedicado a la historia de la esclavitud.
El clima es estable durante todo el año, con el período más seco entre febrero y junio. Las playas del oeste y sudoeste son las menos afectadas por el sargazo.
