La Justicia de Mar del Plata dispuso la restitución de una obra del siglo XVIII a los herederos de un galerista judío víctima del nazismo.
La Justicia de Mar del Plata dispuso que un cuadro robado por los nazis sea restituido a los herederos de las víctimas. La obra, titulada “Retrato de una dama”, fue pintada en el siglo XVIII por el italiano Giacomo Ceruti y permaneció desaparecida desde la Segunda Guerra Mundial.
El cuadro fue hallado en la casa de Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, experto financiero del régimen nazi, miembro de las SS y colaborador del jerarca Hermann Göring. Jacques Goudstikker, galerista judío, escapó de Ámsterdam durante la guerra, dejando una colección de aproximadamente 1.400 obras. Las autoridades nazis se apropiaron de gran parte de esa colección y muchas obras terminaron en manos de Göring.
“Retrato de una dama” fue localizada en Mar del Plata, decorando la casa de Patricia Kadgien y su esposo. Ambos fueron acusados de poseer y ocultar una obra de arte robada en el contexto de un genocidio. Los acusados alegaron ser los legítimos propietarios del cuadro por herencia. Finalmente, aceptaron un acuerdo para evitar el juicio oral, que los obliga a renunciar a cualquier derecho o acción sobre la obra.
La pintura será restituida a Marei von Saher, nuera de Goudstikker, quien junto con sus hijas Charlene y Chantal von Saher buscó recuperar las obras robadas por los nazis. Von Saher declaró que no consentía “86 años de expolio”, pero aseguró que no buscaba venganza ni indemnización, sino la restitución de la pintura que perteneció a su suegro.
El cuadro permanece bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia argentina. La intención es que, antes de regresar a Países Bajos, sea exhibido en préstamo en un museo porteño para generar conciencia sobre el saqueo de obras de arte bajo el nazismo. Como parte del acuerdo, los acusados deberán donar 4,8 millones de pesos a la cooperadora de un hospital materno infantil marplatense.
“Retrato de una dama” es un óleo sobre lienzo de 119,5 centímetros de alto por 89 de ancho. En los registros del marchante estaba atribuido a Giuseppe Ghislandi, pero el peritaje de la Academia de Bellas Artes confirmó que la autoría corresponde a Giacomo Ceruti, conocido como Il Pitocchetto. Se estima que el cuadro tiene un valor de mercado cercano a los 250.000 euros.
