La gerenta general de Erca, Marcela Silvi, explicó en una entrevista con La Capital + la historia de la compañía, el proceso de personalización de sus máquinas y los desafíos actuales del sector agrícola en Argentina.
Marcela Silvi, gerenta general de Erca, empresa de maquinaria agrícola con sede en Armstrong, Santa Fe, participó en el programa Negocios de La Capital +, conducido por María Laura Neffen. Durante la entrevista, Silvi relató su trayectoria en la empresa familiar, que comenzó a los 15 años, y el desarrollo de la compañía desde sus inicios.
Silvi afirmó que su padre, Juan Carlos Silvi, fundó la empresa junto a un grupo de personas, fabricando inicialmente cinceles y rastras de discos. Con el tiempo, esos productos evolucionaron hasta la creación de la primera sembradora Erca, que se convirtió en el producto principal de la compañía. La gerenta expresó que su motivación para incorporarse al negocio familiar fue el deseo de pagarse sus propios gastos, y que desde temprana edad quiso ser parte del proyecto.
En relación con la tecnología aplicada al campo, Silvi explicó que las máquinas han pasado de tachitos individuales a monotolvas de gran tamaño y siembra con fertilización eléctrica línea por línea, lo que permite una precisión «muy a la vanguardia».
La empresa se caracteriza por ofrecer máquinas personalizadas, ya que «de la fábrica no sale una sembradora igual», precisó la directiva. Esta personalización es impulsada por los clientes, quienes «todo el tiempo» desafían a Erca a innovar. Por este motivo, la compañía no trabaja con stock de máquinas.
Silvi también se refirió a su rol como mujer en un sector tradicionalmente masculino. Indicó que al inicio «no había una mujer en la empresa» y que su padre, a quien calificó de «adelantado», la apoyó para asumir el liderazgo. En el área de ventas, señaló que inicialmente los clientes pensaban que con ella debían hablar solo de números, pero su conocimiento técnico le permitió establecer confianza. Sostuvo que en el trabajo «no hay cuestiones de género, sino capacidad y conocimiento».
Actualmente, la empresa cuenta con mujeres en áreas clave como ingeniería y producción. Silvi también mencionó un momento financiero complejo: en 2011, junto a su familia, compraron la participación de un socio, lo que implicó un compromiso económico importante. El contexto posterior incluyó una baja comercialización de trigo y la aparición del dólar blue en 2013, lo que dificultó el cumplimiento del contrato firmado en dólares. Según la gerenta, lograron sortear las dificultades y cumplir con el compromiso.
En cuanto al contexto económico actual, Silvi describió un sector «muy golpeado» por la apertura de importaciones y la competencia. Aunque Erca tiene «el año casi vendido», los negocios son «muy peleados» y los márgenes se achicaron. La gerenta expresó su preocupación por la falta de diálogo entre el gobierno y los sectores productivos antes de implementar medidas, y sugirió una «apertura gradual» para no «lastimar tanto a la industria nacional». También subrayó el impacto de las industrias en ciudades pequeñas como Armstrong, donde el cierre de una empresa genera un «drama muy grande», y enfatizó la necesidad de abordar la presión impositiva y la competencia desleal de empresas globales.
Silvi manifestó que su visión para Erca no se centra en un crecimiento desmedido, sino en la eficiencia y el disfrute del trabajo. «A mí me gusta Erca como es, yo no sueño una Erca distinta», afirmó. La empresa se enfoca en optimizar costos sin sacrificar calidad o servicio al cliente, y ofrece soporte posventa basado en el «sentido común».
La entrevista completa a Marcela Silvi está disponible en el canal de La Capital + en YouTube.
