El organismo informó que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados, con un aumento de 4,1 puntos respecto del semestre anterior. La indigencia llegó al 7,5%. En Gran Santa Fe, el indicador se ubicó en 38,6%.
La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, lo que representa a unos 9,7 millones de personas dentro de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). La indigencia, por su parte, llegó al 7,5%, equivalente a 2,2 millones de personas.
Así lo informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que registró un cambio de tendencia respecto del cierre de 2025. En el segundo semestre del año pasado la pobreza había descendido hasta el 28,2%, mientras que la indigencia se había ubicado en 6,3%.
De esta manera, la pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales en apenas seis meses, mientras que la indigencia avanzó 1,2 puntos. Medida en hogares, la pobreza pasó de 21% a 24,4%, con una suba de 3,4 puntos, y la indigencia avanzó desde 4,8% hasta 5,6%, 0,8 puntos más.
El movimiento semestral contrasta con la trayectoria que venían mostrando los indicadores al inicio del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, al comparar contra el primer semestre de 2025, cuando la pobreza había sido del 31,6%, la diferencia es de apenas 0,7 puntos. El propio informe aclara que no se observan cambios estadísticamente significativos respecto del mismo semestre del año anterior.
En detalle
Medida por hogares, la pobreza alcanzó a 2.498.000 hogares, en los que viven 9.729.000 personas. Dentro de ese universo, 575.000 hogares eran indigentes, con un total de 2.249.000 personas que no alcanzaban con sus ingresos a cubrir siquiera la canasta alimentaria.
Una de las claves para explicar el aumento aparece en la evolución de los ingresos y las canastas. Durante el semestre, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%, mientras que la canasta básica alimentaria avanzó 21,4% y la canasta básica total, 19,6%.
Es decir, los ingresos crecieron considerablemente menos que el costo de las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia. El INDEC señala expresamente esa diferencia como explicación del aumento de ambas tasas respecto del semestre anterior.
La distancia también se observa entre las familias que ya se encuentran debajo de la línea de pobreza. El ingreso familiar promedio de esos hogares fue de $922.755, frente a una canasta básica total promedio de $1.440.395. La diferencia fue de $517.640 y dejó una brecha de pobreza del 35,9%.
En los hogares indigentes, en tanto, el ingreso promedio fue de $442.443, contra una canasta alimentaria de $669.098. La brecha alcanzó los $226.655, equivalente al 33,9%.
La pobreza infantil volvió a crecer
Uno de los indicadores más elevados continúa concentrándose en la infancia. Durante el primer semestre, el 44,5% de los menores de 14 años vivía en hogares bajo la línea de pobreza, frente al 41,3% registrado al cierre de 2025.
Entre los jóvenes de 15 a 29 años, la incidencia llegó al 36,9%; entre las personas de 30 a 64 años, al 28,8%; y entre los adultos de 65 años y más, al 14,8%.
Si se amplía hasta los 17 años, el informe muestra que el 45,2% de niños y adolescentes era pobre. La mayor incidencia aparece entre los chicos de 6 a 11 años, donde alcanza al 47,7%.
Las diferencias entre regiones
El Noreste volvió a registrar la mayor incidencia de pobreza, con 41,5% de las personas, seguido por Cuyo, con 36,7%. Después se ubicaron Gran Buenos Aires, con 32,1%; Noroeste, con 31,5%; región Pampeana, con 30,3%; y Patagonia, con 28,4%.
En la indigencia, el Noreste también presentó la proporción más elevada, con 10,5%, seguido por Gran Buenos Aires, con 8,4%; región Pampeana, 7,2%; Cuyo, 5%; Noroeste, 4,3%; y Patagonia, 4,2%.
Dentro de la región Pampeana aparecen, además, realidades muy diferentes. En Gran Santa Fe, la pobreza alcanzó al 38,6% de las personas, unas 215.000 según la estimación del organismo. En Gran Rosario, se ubicó en 23,1%, equivalente a unas 315.000 personas.
Evolución
En el primer semestre de 2024, la pobreza había escalado hasta el 52,9% de las personas. En la segunda mitad de ese año descendió al 38,1%; durante el primer semestre de 2025 bajó al 31,6%; y al cierre del año volvió a reducirse hasta el 28,2%.
Ahora, en el primer semestre de 2026, volvió a subir hasta el 32,3%. La indigencia siguió una trayectoria similar: pasó de 18,1% en la primera mitad de 2024 a 8,2% en el segundo semestre, luego a 6,9% y 6,3% durante 2025, para ubicarse finalmente en 7,5%.
Así, la medición del primer semestre cortó tres períodos consecutivos de caída de la pobreza, aunque el nivel actual permanece muy por debajo del máximo alcanzado durante los primeros seis meses de 2024. Frente a un año atrás, en cambio, el INDEC advierte que las diferencias registradas no resultan estadísticamente significativas.
