La jueza de distrito Araceli Martínez-Olguín dio luz verde al acuerdo entre las partes y los doce fiscales generales que habían presentado una demanda antimonopolio. La compañía resultante concentraría cerca del 27% del mercado de distribución cinematográfica.
La jueza de distrito de Estados Unidos Araceli Martínez-Olguín, que supervisa el caso antimonopolio, aprobó el acuerdo alcanzado el 21 de septiembre entre Paramount y Warner Bros. Discovery (WBD) y los doce fiscales generales que habían presentado una demanda para impedir la fusión entre ambas compañías.
El acuerdo resuelve el litigio judicial que estaba en curso y despeja el último obstáculo para la operación. La fecha para cerrar el trato fue fijada para el próximo 6 de octubre.
La demanda antimonopolio había sido presentada a finales de julio por una docena de fiscales generales, liderados por el de California, Rob Bonta. En la querella, los Estados sostenían que la operación daría a la compañía resultante cerca del 27% del mercado de distribución cinematográfica y más del 30% en el segmento de grandes estrenos taquilleros, además de reforzar la concentración en el negocio de canales básicos de televisión por cable.
La fusión entre Paramount y Warner fue firmada el 27 de febrero. La operación une a dos de los cinco grandes estudios históricos de Hollywood y reúne a las plataformas HBO Max y Paramount+. La empresa resultante quedará bajo el ala de Skydance, la compañía nacida de la fusión.
Según lo informado, la migración de las plataformas sería un paso posterior y no hay una fecha anunciada para ese proceso ni estimaciones sobre cambios en el precio de la suscripción.
Paramount había ejercido presiones para sentarse a negociar después de exigir a los Estados demandantes depositar una fianza de 1.900 millones de dólares, argumentando pérdidas por el retraso en la fusión, y luego de que la empresa amenazara con dejar el Estado de California.
Con el acuerdo con los doce fiscales, el conglomerado se comprometió a distribuir treinta películas al año en cines e invertir 1.500 millones de dólares en producción cinematográfica en Hollywood durante los próximos cinco años o pagar una penalización.
