El neurólogo Jorge Tacconi, del Servicio de Neurología de Grupo Gamma, explicó que el estrés crónico es un desencadenante frecuente de dolor de cabeza en adolescentes y universitarios, y detalló pautas de manejo y señales de alarma.
Las consultas médicas por cefaleas y migrañas en adolescentes y jóvenes registran un aumento en Argentina, según datos difundidos por el Servicio de Neurología de Grupo Gamma. El neurólogo Jorge Tacconi atribuyó este incremento a factores como el estrés crónico, el uso intensivo de pantallas y alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación.
“Podemos decir que, en general, el estrés actúa como un desencadenante del dolor, sobre todo en aquellas personas predispuestas, en las que, en determinadas situaciones, la cabeza es ‘el órgano de choque’”, declaró Tacconi.
El especialista señaló que el estrés académico y laboral se manifiesta en épocas de ingreso a la universidad, exámenes o entrega de trabajos prácticos, momentos de alta exigencia que pueden extenderse durante semanas. A esto se suma, en algunos casos, la necesidad de combinar estudio y trabajo, con menos tiempo para el descanso.
Otro factor mencionado es el uso prolongado de pantallas (celulares, tablets, computadoras), que cumplen funciones de estudio, comunicación y entretenimiento, con pocas pausas. Tacconi también advirtió sobre el ritmo de vida: “Dormir poco, comer de forma irregular y moverse menos de lo necesario son hábitos que, sostenidos en el tiempo, dejan al organismo con menos recursos para tolerar el estrés cotidiano”.
La Sociedad Internacional de Cefaleas reconoce numerosos tipos de dolor de cabeza. En jóvenes, los más comunes son la migraña y la cefalea tensional. La migraña es una enfermedad neurológica cuyo síntoma predominante es el dolor, a menudo acompañado de náuseas o vómitos, intolerancia a la luz y los sonidos, y cambios en el estado de ánimo. El dolor suele ser severo, ocupar un lado de la cabeza y describirse como pulsátil. La cefalea tensional, más frecuente, es menos intensa y se describe como una opresión en toda la cabeza; se supone que el estrés provoca contracción de los músculos de hombros, cuello y cráneo.
Para combatir el dolor y mejorar la calidad de vida, Tacconi recomendó realizar actividad física regular, establecer una rutina de sueño, reducir el uso de pantallas, mantener una alimentación ordenada con cuatro comidas diarias y evitar la automedicación. Respecto de este último punto, advirtió que el uso frecuente de analgésicos puede transformar el dolor en crónico, configurando la “cefalea por abuso de analgésicos”.
El especialista también enumeró las llamadas “banderas rojas” que exigen consulta médica inmediata: dolor súbito, explosivo y de intensidad nunca experimentada; acompañado de fiebre alta, rigidez en el cuello, confusión o dificultad para hablar; junto a pérdida de fuerza en brazos o piernas, hormigueos o alteraciones en la visión; o cuando los dolores cambian bruscamente de características o aumentan su frecuencia semana a semana.
“El dolor de cabeza asociado al estrés es, en la gran mayoría de los casos, benigno y manejable con hábitos saludables como los mencionados. Pero distinguir una cefalea habitual de una señal de alarma es tarea del médico: ante la persistencia de los síntomas, un cambio en el patrón habitual del dolor o la aparición de alguna de las banderas rojas descriptas, la recomendación es no demorar la consulta”, concluyó Tacconi.
