La operación, que no fue informada en cuanto a su monto, abarca más de 900.000 hectáreas en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires. La adquisición fue realizada por miembros del directorio de Adecoagro a título personal, según la comunicación inicial.
Un grupo de socios y directivos vinculados con Adecoagro compró las dos empresas agropecuarias que la familia Benetton mantenía en un 98% en la Patagonia, según se informó oficialmente. La operación involucra a la Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor, y el monto no fue comunicado.
La superficie total supera las 900.000 hectáreas, distribuidas en Santa Cruz (60%), Chubut (33%), Río Negro (5%) y Buenos Aires (2%). Equivale a unas 55 veces la superficie de la ciudad de Rosario.
De acuerdo con la comunicación inicial, la adquisición estuvo a cargo de miembros del directorio de Adecoagro a título personal. Las primeras versiones indican que las tierras no se incorporarán al patrimonio ni a los balances de Adecoagro, que cotiza en la bolsa de Nueva York desde 2011. Los compradores mencionados son Mariano Bosch, ingeniero, cofundador y CEO de Adecoagro, y un conjunto de accionistas y directivos.
Adecoagro es una empresa agroindustrial dedicada a la producción de alimentos, energía renovable y materias primas agrícolas, con operaciones en Argentina, Brasil y Uruguay. Su sede oficial está en Luxemburgo. Fue fundada en 2002 y desde 2025 está controlada por Tether Investments, que posee el 73,4% de las acciones, según la presentación institucional de septiembre de 2026. La gerencia y el directorio conservan en conjunto el 3,9% de las acciones. Bosch permanece como CEO y Juan José Sartori Piñeyro, fundador de Union Group International Holding, ocupa la presidencia ejecutiva.
La historia de Tierras Sud se remonta a 1889, cuando nació con capitales británicos bajo el nombre The Argentine Southern Land Company. Benetton la adquirió en 1991 y la incorporó al conglomerado familiar Edizione. Durante su administración, la producción lanera patagónica quedó vinculada con el negocio textil del grupo italiano.
En Santa Fe, Adecoagro tiene presencia en Christophersen, departamento General López, donde cuenta con tambos, biodigestores para generar energía eléctrica y biofertilizantes. En Franck posee los Molinos Ala / Planta Pilagá para el procesamiento de granos y arroz. También está presente en San Gregorio, Diego de Alvear, Felicia, Pozo Borrado, Ramayón, Rosario y San Javier. En 2019 adquirió a la cooperativa SanCor dos plantas de procesamiento de leche y queso y las marcas Las Tres Niñas y Angelita.
En 2025, Adecoagro adquirió el 90% de Profertil SA, productora de urea granulada con planta en Bahía Blanca, por 1.235 millones de dólares. El 10% restante quedó en manos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Profertil produce 1,3 millones de toneladas anuales de urea y cubre el 60% del consumo interno, además de casi 800.000 toneladas de amoníaco.
En Brasil, Adecoagro es uno de los grandes productores de caña de azúcar, con más de 275.000 hectáreas implantadas y una capacidad industrial superior a 20 millones de toneladas. El 1 de septiembre de este año completó la adquisición del Ingenio Caarapó.
Tether, dueño de más del 70% de Adecoagro, es un conglomerado financiero y tecnológico global cuya principal actividad es la emisión y gestión de USDT, la criptomoneda estable atada al dólar más utilizada del planeta. Opera bajo la matriz Tether Holdings Limited y se ha expandido hacia sectores como inteligencia artificial, energía, minería de Bitcoin, agricultura y participaciones en empresas globales.
La compra de las 900.000 hectáreas se produce en medio de la controversia sobre los límites a la propiedad extranjera de tierras rurales. El presidente Javier Milei dispuso la derogación de la Ley 26.737 mediante el artículo 154 del DNU 70/2023. En octubre pasado, la Corte Suprema suspendió provisoriamente los efectos de ese artículo en una causa vinculada con la protección ambiental. La vinculación profesional de los inversores con Adecoagro no permite atribuir automáticamente la operación a esa empresa ni determinar por sí sola cómo corresponde encuadrarla dentro del régimen de tierras rurales. Tampoco hay elementos en la información difundida para sostener que la transacción haya incumplido la normativa.
Un grupo encabezado por Bosch pasa a controlar uno de los grandes patrimonios rurales de la Patagonia, pero no se conoce el precio ni las condiciones del acuerdo.
