La escritora e historiadora Cecilia Romana presentó su novela «Así la vida cruel», una historia que reconstruye los recuerdos de Renza, una mujer que a los 70 años regresa a Santa Fe. La obra combina una trama familiar con una investigación histórica sobre el patrimonio y la construcción de puentes.
La escritora e historiadora Cecilia Romana presentó su novela Así la vida cruel, una historia que reconstruye los recuerdos de Renza, una mujer que a los 70 años regresa a Santa Fe, la ciudad donde fue criada. La obra combina una trama familiar atravesada por secretos con un trabajo de investigación histórica sobre el patrimonio y la construcción de puentes.
En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, Romana abordó los principales conflictos de su protagonista, entre ellos el descubrimiento de una familia paralela de su padre y las dificultades que experimenta con la maternidad. También se refirió a su investigación sobre figuras olvidadas de la arquitectura porteña y a la importancia de recuperar sus historias.
Así la vida cruel: una novela sobre los recuerdos y la historia familiar
La novela sigue a Renza, quien vuelve a Santa Fe a los 70 años y comienza a reconstruir distintos momentos de su vida. Según explicó Romana, detrás de la historia hay una investigación histórica sobre Santa Fe, Buenos Aires y el patrimonio arquitectónico.
Uno de los elementos centrales de la trama es el proyecto de un puente vial sobre la laguna Setúbal, impulsado durante años por el padre de Renza, un ingeniero dedicado a la construcción de puentes.
La historia familiar también está atravesada por un descubrimiento que modifica la percepción de la protagonista sobre su pasado. Renza crece en Buenos Aires con sus abuelos, mientras su padre viaja constantemente a Santa Fe, hasta que descubre que él tiene otra familia, con hermanos de su misma edad y una madre que apenas le lleva unos años.
La maternidad y el conflicto de una mujer que siente que postergó su vida
Uno de los ejes de Así la vida cruel es la relación de Renza con la maternidad. La protagonista tiene dos hijos varones, pero no vive la experiencia de ser madre con felicidad y se enfrenta a la sensación de haber postergado otros aspectos de su vida.
Romana explicó que el personaje está construido a partir de una persona real y que el conflicto no necesariamente implica un cuestionamiento general a la maternidad. La escritora planteó la tensión que atraviesa a una mujer que estudió, trabaja y desarrolla una carrera, pero que luego se pregunta por las decisiones que tomó.
«Esa mujer Renza, escritora después, dice, ¿y por qué yo postergué tanto por estas dos cosas que salieron de mí?», expresó.
La autora también diferenció la experiencia de su personaje de la propia. «Yo soy muy feliz con mi hija y puedo hacer de todo y trabajo y me la banco, pero Renza, que hizo de todo y se la bancó después de los 40 años, dice, che, esto yo lo habría podido haber hecho a los 30», señaló.
El debate sobre la maternidad, el trabajo y la autonomía femenina
Durante la conversación, el conflicto de Renza abrió una discusión sobre la maternidad y las exigencias que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral. Quiroga planteó que, en algunos discursos, la incorporación de las mujeres al trabajo se presenta como una forma de liberación, aunque también puede estar vinculada con una lógica de productividad que considera al embarazo y a la maternidad como obstáculos.
El conductor cuestionó esa perspectiva y señaló que las mujeres tienen derecho a decidir si quieren ejercer la maternidad, pero advirtió sobre las presiones laborales que pueden condicionar esas decisiones.
En ese sentido, mencionó situaciones en las que una mujer puede enfrentar prejuicios al momento de buscar empleo o solicitar vacaciones por la posibilidad de quedar embarazada. El intercambio puso en discusión la tensión entre la autonomía personal, el desarrollo profesional y las expectativas sociales en torno a la maternidad.
Cecilia Romana y la investigación sobre los arquitectos olvidados de Buenos Aires
Además de su trabajo literario, Romana desarrolla una investigación doctoral en historia sobre Andrés Millet, un constructor catalán que llegó a Buenos Aires y realizó numerosas obras que forman parte del patrimonio edilicio de la ciudad, aunque su figura permanece poco reconocida.
«Y yo lo estudio porque me encanta sacar a la superficie a los olvidados», explicó la historiadora, quien destacó que muchas de las construcciones de Millet son lugares que los habitantes de Buenos Aires frecuentan sin conocer a su autor.
Entre las obras que mencionó se encuentran la iglesia de Santa Rosa de Lima, ubicada en Belgrano y Pasco, una iglesia frente a la plaza Vicente López y la denominada Casa del Puente, sobre la avenida Entre Ríos.
Francisco Salamone y la recuperación del patrimonio arquitectónico
La charla también abordó la obra del arquitecto Francisco Salamone, cuya producción en la provincia de Buenos Aires fue recuperada y comenzó a ser más conocida a través de distintas iniciativas culturales.
Romana destacó sus construcciones vinculadas con la obra pública durante la gobernación de Fresco y su impronta art déco, presente en edificios como el portal de Azul, el de Saldungaray y distintos mataderos de la provincia.
La historiadora relacionó el interés por Salamone con su propia investigación sobre figuras que dejaron una huella en el patrimonio arquitectónico, pero que durante mucho tiempo no recibieron suficiente atención.
