El nivel del río Paraná frente a Rosario alcanzó los 4,04 metros este jueves, según el Instituto Nacional del Agua (INA). Se espera que la crecida continúe y podría sumar 20 centímetros más hasta el 10 de noviembre. El alerta se activa a los 5 metros y la evacuación a los 5,25 metros. Prefectura Naval emitió recomendaciones para navegantes y advirtió sobre la presencia de camalotes y fauna silvestre.
El río Paraná frente a Rosario alcanzó los 4,04 metros este jueves, luego de haber registrado 3,96 metros el lunes pasado, de acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA). El organismo estima que la onda de crecida continuará desplazándose hacia el sur de Santa Fe y podría sumar otros 20 centímetros hasta el 10 de noviembre.
Pese al aumento sostenido del caudal, los registros previstos se mantienen por debajo de los niveles que activan las principales referencias de emergencia en Rosario. El nivel de alerta está fijado en cinco metros, mientras que el umbral de evacuación se encuentra en 5,25 metros. De cumplirse el pronóstico para el martes próximo, la altura del río permanecería a 76 centímetros de la primera de esas marcas.
La mayor velocidad de la corriente, el desplazamiento de vegetación y los cambios en las condiciones de navegación ya obligan a extremar las precauciones, según indicaron fuentes oficiales.
Los camalotes vuelven a ganar terreno en la costa rosarina
Los camalotes forman grandes extensiones de vegetación flotante que avanzan río abajo, se concentran cerca de los muelles y pueden quedar retenidas en distintos sectores de la costa. También suelen acumularse en las desembocaduras de los arroyos Ludueña y Saladillo.
Aunque se los identifica habitualmente como camalotes, los llamados camalotales están integrados por vegetación, sedimentos y otros elementos que el río transporta desde distintos sectores de la Cuenca del Plata. Entre las especies presentes se encuentra la Pontederia crassipes, una planta flotante que forma parte de estos conjuntos.
La docente de Ecología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Graciela Klekailo, explicó que el desplazamiento de camalotales es una manifestación natural de la dinámica del río, particularmente durante los períodos de creciente.
«Este camalotal se puede ver cuando crece el río. Es muy lindo de apreciar cuando esta vegetación aparece flotando por el río, pero también puede transformarse en un problema. Llega como consecuencia de precipitaciones abundantes río arriba a raíz del fenómeno de El Niño o cuando se abren las compuertas de las represas de Paraguay y Brasil, justamente por el gran caudal de agua», señaló la especialista.
La aparición de estos grandes conjuntos de vegetación está relacionada con el movimiento del agua a lo largo de la cuenca. Cuando aumenta el caudal, la corriente arrastra plantas y otros materiales que pueden recorrer grandes distancias hasta llegar a las costas santafesinas.
Por qué los camalotes son importantes para el ecosistema del Paraná
La presencia de camalotales no representa únicamente una dificultad para las actividades humanas. También cumple una función ecológica importante en los humedales, especialmente después de los períodos de sequía y los incendios que afectaron a las islas.
Según explicó Klekailo, el desplazamiento de esta vegetación permite movilizar materia orgánica, redistribuir sedimentos y transportar semillas y nutrientes hacia distintos sectores del ecosistema.
«Hay una circulación de nutrientes, sedimentos y semillas que entrega ese camalotal cuando viene arrastrado desde aguas arriba», detalló.
Ese proceso contribuye a la recuperación de lagunas y bañados que perdieron agua durante las bajantes prolongadas. La especialista remarcó que las fluctuaciones del nivel del río forman parte del funcionamiento natural de los humedales.
«No tenemos que olvidarnos que el agua es la que dicta la dinámica del humedal como sistema. Es el fuego el que no debería estar presente ahí en el humedal y el agua y esta vegetación viene un poco a devolverle la vida al río», sostuvo.
No obstante, advirtió que la creciente y el desplazamiento de camalotales pueden generar riesgos, tanto para quienes desarrollan actividades recreativas como para los habitantes de sectores vulnerables a las inundaciones.
Qué animales pueden llegar a Rosario entre los camalotes
Otro aspecto que despierta atención es la posibilidad de que los camalotales transporten animales desde las zonas isleñas. La vegetación flotante puede servir como refugio para distintas especies que, al ser arrastradas por la corriente, terminan desplazándose hacia lugares alejados de su hábitat habitual.
Klekailo explicó que entre estos animales pueden encontrarse reptiles y otras especies silvestres, cuya presencia exige mantener distancia y evitar cualquier intento de manipulación.
«Traen dos cosas. Por un lado, animales como reptiles, lo que puede representar un riesgo propio de cualquier ambiente natural; hay que mirarlos con respeto. Por el otro, representan un peligro para las embarcaciones pequeñas, como kayaks o botes de remo, y para quienes disfrutan del río de forma deportiva o recreativa», advirtió.
La especialista también mencionó las consecuencias que pueden provocar las crecidas en sectores expuestos a inundaciones, especialmente cuando están asociadas a fenómenos de precipitaciones abundantes como El Niño.
La creciente y los camalotes complican la captación de agua potable
El avance de la vegetación flotante también tiene un impacto directo sobre una infraestructura fundamental para Rosario: la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas, ubicada en barrio Arroyito. En esas instalaciones se procesan diariamente unos 650 millones de litros de agua provenientes del Paraná, que luego se distribuyen en el departamento Rosario.
La operación depende de la captación de agua cruda del río, un proceso que puede verse afectado tanto por las bajantes como por las crecientes. Desde Assa explicaron que el aumento del caudal presenta dos dificultades principales: por un lado, la acumulación de camalotes, ramas y restos vegetales sobre las estructuras de captación; por otro, la necesidad de retirar progresivamente de servicio algunas bombas de toma superficial instaladas sobre pontones a medida que sube el nivel del agua.
Desde que comenzó el proceso de creciente, en abril pasado, la empresa debió interrumpir reiteradamente las operaciones para despejar el ingreso de agua a la planta.
Prefectura pidió evitar la navegación nocturna por el Paraná
Ante el incremento del nivel del agua, Prefectura Naval Argentina difundió recomendaciones para navegantes, deportistas náuticos y personas que realizan actividades recreativas en el río. La principal advertencia está relacionada con la mayor velocidad de la corriente y la presencia de obstáculos que pueden resultar difíciles de identificar, especialmente durante la noche.
Para las embarcaciones a motor y a vela, el organismo recomendó reducir la velocidad al mínimo compatible con una navegación segura y evitar las salidas nocturnas. También pidió extremar los cuidados cerca de muelles, amarraderos y fondeaderos, donde el oleaje generado por las embarcaciones puede afectar a otras unidades que permanecen amarradas.
Antes de zarpar, los navegantes deben verificar que cuentan con todos los elementos de seguridad reglamentarios, respetar la cantidad máxima de pasajeros autorizada y disponer de chalecos salvavidas para cada tripulante. En el caso de los menores de edad, los chalecos deben permanecer colocados durante toda la navegación.
Prefectura también recordó la importancia de registrar el despacho, informar el destino y comunicar el horario previsto de regreso, además de mantenerse atentos a la posible presencia de fauna silvestre desplazada por la creciente.
Qué precauciones deben tomar quienes navegan en kayak o canoa
Las recomendaciones son especialmente estrictas para quienes utilizan kayaks, canoas, piraguas y tablas, debido a la mayor exposición de estas embarcaciones a la corriente y a los materiales que transporta el río. Prefectura indicó que estas actividades deben realizarse exclusivamente durante las horas de luz solar y en sectores habilitados.
Además, recomendó llevar un remo adicional y un cabo de rescate, y mantenerse alejados del canal principal de navegación, por donde circulan buques mercantes y otras embarcaciones de gran porte.
Otra indicación fundamental está relacionada con la posibilidad de un vuelco. En esas circunstancias, el organismo aconseja no abandonar la embarcación, ya que constituye un elemento de flotabilidad y facilita la localización por parte de los equipos de rescate. La fuerza de la corriente, los restos vegetales y la presencia de obstáculos sumergidos pueden complicar las maniobras incluso en sectores que los navegantes conocen habitualmente.
