Monseñor Javier Lozano, arzobispo de San Juan y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, afirmó que espera que el mensaje del Pontífice «nos incomode» y movilice a la comunidad. La coordinadora del Centro Internacional de Prensa describió la logística para recibir a periodistas de todo el mundo.
En el marco de la visita del papa León XIV a la Argentina, monseñor Javier Lozano, arzobispo de San Juan y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, brindó declaraciones a El Litoral tras una conferencia de prensa para periodistas en la Universidad Católica Argentina (UCA). Consultado sobre el mensaje que espera del Pontífice, Lozano sostuvo: «Yo lo que espero es que nos incomode. En el sentido de que no necesitamos que nos endulcen el oído. Necesitamos que nos muestren desafíos, que el Papa nos muestre desafíos a los cuales asumir».
Según el arzobispo, la visita debería ser una oportunidad para revisar el trabajo de la Iglesia, fortalecer su misión y ampliar su presencia en la sociedad. Consideró que el Papa, «desde la delicadeza y la ternura», puede señalar aspectos en los que es necesario crecer, tanto en el ámbito eclesial como en la vida social.
Consultado sobre la posibilidad de que la presencia del Pontífice genere una transformación en la sociedad argentina, Lozano afirmó que el alcance del mensaje dependerá de la apertura de cada persona. «Eso creo que depende de la libertad y los corazones de cada uno de nosotros. Porque ante las mejores palabras podemos abrir el corazón o cerrarlo», reflexionó. En ese sentido, recordó que, pese a los siglos transcurridos desde la predicación de Jesús, la humanidad todavía encuentra dificultades para poner en práctica enseñanzas fundamentales como el perdón, el servicio a los pobres y la sencillez.
Lozano manifestó su expectativa de que la visita no quede solamente en un acontecimiento multitudinario o en una serie de celebraciones religiosas, sino que impulse un proceso de reflexión y compromiso. «Espero que sí, que sea un momento importante y que nos mueva a la reflexión y, Dios quiera, también a la conversión», expresó.
Por otro lado, la organización de la cobertura de la visita papal demandó una importante tarea logística y de coordinación. Jesica Hergenreder, licenciada en Comunicación y coordinadora del Centro Internacional de Prensa (CIP), describió la experiencia como un desafío profesional, humano y espiritual. «Es algo que está fuera de cualquier cosa que podamos llegar a pensar o imaginar en la vida profesional. A mí me gusta mucho el fútbol y siempre digo que cuando estudiaba periodismo quería cubrir un Mundial. Creo que esto es mucho más grande que cubrir un Mundial», contó.
Hergenreder explicó que la responsabilidad de coordinar el centro de prensa implicó atender numerosos detalles técnicos y organizativos, con el objetivo de que los periodistas pudieran desarrollar su trabajo y transmitir al mundo el mensaje del Papa. «Es una experiencia increíble, un desafío enorme y una responsabilidad mayúscula, por todo lo que implica técnicamente, humanamente y, sobre todo, espiritualmente», señaló.
Entre las dificultades de los días previos mencionó algunos inconvenientes técnicos con la conexión a internet, aunque destacó que esos imprevistos también formaron parte de una organización de gran magnitud. La coordinadora estimó que, antes del arribo del Pontífice, el operativo estaba completado en un 85 por ciento. También apeló a una comparación familiar para explicar el espíritu con el que se desarrolló el trabajo: como sucede en cualquier reunión entre familiares y amigos, siempre puede faltar algún detalle, pero lo importante es resolverlo en conjunto.
Mientras el Centro Internacional de Prensa ajustaba los últimos aspectos para acompañar la cobertura de la visita, la expectativa de la Iglesia argentina estaba puesta en el mensaje de León XIV. Un mensaje que, según Lozano, no debería limitarse a confirmar certezas, sino que tendría que plantear preguntas y desafíos capaces de movilizar a la Iglesia y a la sociedad.
