Que algunos queden en el camino: la justificación empresarial del ajuste económico

En una declaración que expone con crudeza la mirada de los empresarios, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Mario Grinman, defendió la gestión de Javier Milei y aseguró que las dificultades económicas actuales forman parte de un proceso necesario, aun cuando eso implique que “algunos queden en el camino”.

Tras una reunión en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y representantes del llamado “Grupo de los seis” —que nuclea a las principales cámaras empresarias—, Grinman admitió que el contexto es complejo, pero insistió en respaldar el rumbo oficial. “No se está atravesando un momento fácil. Hay señales interesantes de crecimiento económico, pero también hay cuestiones un poquito duras para los distintos sectores, entendiendo que este es el camino”, afirmó.

La frase más polémica llegó al referirse al impacto del ajuste en el comercio y en la actividad económica en general. “Somos conscientes y es duro reconocerlo, que algunos vamos a quedar en el camino, pero si ese es el precio que hay que pagar para que nuestros hijos y nietos tengan una Argentina normal, yo creo que vale la pena”, sostuvo el empresario, naturalizando el costo social del proceso económico en curso.

Lejos de hablar de una caída pronunciada del consumo, Grinman eligió el término “amesetamiento”, aunque reconoció que el consumo ha mermado. En ese marco, relativizó el impacto en su sector al señalar que no existen cifras exactas sobre cierres de comercios y que, según su visión, el nivel de empleo se mantiene estable dentro del comercio, aunque admitió mayores dificultades en la industria y la construcción.

Sus declaraciones se dieron luego del encuentro entre el Gobierno y las principales entidades empresariales —entre ellas la UIA, la Sociedad Rural Argentina, la Bolsa de Comercio, Adeba y Camarco— en un contexto marcado por la inminente votación de la reforma laboral en el Senado. Según Grinman, Adorni les aseguró que el modelo económico “no va a cambiar”, reafirmando la continuidad del rumbo oficial.

El dirigente empresario también abordó dos ejes centrales del debate económico: el tipo de cambio y la apertura de importaciones. Sobre este último punto, pidió cautela, aunque relativizó su impacto actual al señalar que las importaciones representarían apenas entre el 2 y el 3% del consumo. Sin embargo, reconoció que hay sectores productivos a los que la apertura comercial les afecta “profundamente”, especialmente en un contexto de alta carga tributaria.

Más allá de los matices técnicos, lo que dejó en evidencia su intervención fue una definición política de fondo: la aceptación explícita de que el proceso económico puede implicar pérdidas sociales, cierres y exclusión, en nombre de un futuro crecimiento. Una lógica que, en medio de la caída del consumo, la incertidumbre laboral y el debate por la reforma laboral, reabre la discusión sobre quiénes pagan realmente el costo del ajuste y qué significa, en términos concretos, esa idea de “Argentina normal” que algunos sectores empresariales dicen estar dispuestos a sostener incluso si implica que parte de la sociedad quede atrás.

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