Se cumplen 24 años de la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón en Tucumán. Si bien el juicio derivó en condenas por trata de personas, el paradero de la joven continúa siendo una incógnita y la búsqueda liderada por su madre, Susana Trimarco, permanece activa.
Este miércoles se cumplen 24 años de la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón, ocurrida en 2002 en la provincia de Tucumán. El caso, que se convirtió en un emblema nacional de la lucha contra la trata de personas, continúa sin resolverse en lo que respecta al paradero de la víctima.
Marita Verón, de 23 años, fue vista por última vez cuando salió de su casa para asistir a una consulta médica. Su desaparición dio inicio a una extensa investigación que expuso redes de explotación sexual y derivó en un histórico juicio que culminó en 2014 con la condena de diez personas. Las penas, que oscilan entre 10 y 22 años de prisión por retención y ocultamiento agravado con fines de prostitución, comenzaron a cumplirse en 2017, una vez que la sentencia quedó firme.
En paralelo a la causa judicial, la búsqueda incansable de su madre, Susana Trimarco, nunca se detuvo. En los últimos años, una de las pistas más impactantes sugirió que Marita podría haber sido vista en Paraguay en condiciones extremas. Sin embargo, esta línea de investigación se descartó tras determinarse que la mujer fallecida en la ciudad de Capiatá no era la joven tucumana. Trimarco había relatado en su momento la crudeza de la información recibida, que incluía una imagen que decidió no hacer pública.
El caso de Marita Verón trascendió el ámbito judicial y generó cambios estructurales. Impulsó la creación de la Fundación María de los Ángeles, desde donde Susana Trimarco ha asistido a víctimas de trata y promovido leyes específicas para combatir este delito. Entre los condenados se encuentran Daniela Milhein, Alejandro González, los hermanos José Fernando y Gonzalo Gómez, el policía Domingo Andrada, Carlos Alberto Luna, Azucena Márquez, Humberto Derobertis, Paola Gaitán y Mariana Bustos.
A pesar de las condenas, el reclamo de justicia y verdad por el destino final de Marita Verón sigue vigente.
