Tres docentes rosarinas coordinan siete grupos teatrales que reúnen a más de setenta personas mayores de 50 años en Rosario. Los asistentes destacan el impacto positivo en su bienestar y creatividad.
Es martes a la mañana y la lluvia trae frío a Rosario, pero dentro de la Sala Tandava, una sala independiente de la ciudad, el taller de teatro para mayores de 50 años que coordina Sofía Dibidino reúne a casi todos sus asistentes. El grupo, de doce personas (diez mujeres y dos hombres), improvisa una dinámica sobre imaginarios religiosos. La mayoría son jubilados y provienen de diversas profesiones: docencia, comercio, salud y poder judicial. Lo que los une, sin embargo, son las ganas de hacer teatro y de jugar sin juzgar.
El taller comenzó en 2009, cuando Dibidino, actriz y psicóloga, notó la falta de propuestas teatrales para mayores de 50 años. Su abuela, de casi 80 años, le preguntó: “Si quiero hacer un taller de teatro, ¿adónde voy?”. Además, observó que en los seminarios y talleres la mayoría de los participantes eran jóvenes y que las personas de otras edades solían abandonar. Así nació un grupo pequeño de seis mujeres que hoy se ha expandido a siete grupos, coordinados por Dibidino junto a Charo Colonna y Mayra Sánchez.
Seis grupos funcionan en Sala Tandava y el séptimo en La Usina Social. Los talleres están pensados para personas de entre 50 y 78 años, con niveles principiante, intermedio y avanzado, y horarios diurnos para adaptarse a las rutinas de los asistentes. El grupo de los martes a la mañana es uno de los más experimentados: varias asistentes llevan más de diez años, otros sostuvieron el espacio por Zoom durante la pandemia, y dos compañeras se sumaron entre 2025 y 2026. Reina una sensación de familiaridad, confianza y disfrute.
Los asistentes comparten que el teatro llegó tras la jubilación, como una forma de mantener cuerpo y mente activos. Marcela dice: “Me siento muy cómoda y me sirve para exteriorizar lo que en la vida cotidiana me cuesta”. Laura M., con diez años en el taller, afirma: “El teatro era mi asignatura pendiente. Este espacio es salud, es vida”. Otra participante, con 14 años en el grupo, recuerda: “Al principio me quería morir, era muy tímida, pero estoy feliz de haberme animado”.
