Trabajadores del Pami en Santa Fe y otras provincias denuncian salarios bajos, precarización laboral y reducción de prestaciones. En Rosario, la falta de geriátricos agrava la situación para adultos mayores.
Ya hubo protestas y marchas en La Plata, Hurlingham, Mar del Plata y Santa Fe. En Rosario se analizan los próximos movimientos y se especula con una medida de fuerza nacional más contundente. Todos los trabajadores de Pami en Argentina están en estado de alerta por salarios bajísimos, reducción de prestaciones, sobrecarga al personal y malas condiciones laborales.
En Rosario se suma el problema de las listas de espera para ingresar a geriátricos, situación que también ocurre en la capital del país. El Ciudadano conversó con dos integrantes de ATE: la secretaria general, Lorena Almirón, y la delegada gremial de Pami recientemente despedida, Melina Gutiérrez.
El próximo 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, habrá un plenario nacional para definir un plan de lucha. El 27 y 28 de este mes se esperan medidas de fuerza conjuntas entre sindicatos del sector público y privado.
Almirón resumió: “Tenemos varios frentes abiertos: en los salarios hay un deterioro tremendo, voraz. Hay precarización laboral en todos los sentidos, desde no tener condiciones mínimas de trabajo hasta no tener salarios mínimos, estar en negro pero cumplir las mismas funciones que alguien de planta, lo que significa cobrar un 30 por ciento menos. Eso es fraude laboral. En Pami I y Pami II de Rosario hay 300 trabajadores en esta situación”.
Tanto Almirón como Gutiérrez señalaron que desde Pami se están derivando pacientes a clínicas privadas sin previo aviso, lo que no se traduce en una mejor atención. Gutiérrez trabajó nueve años en Pami como monotributista. En octubre del año pasado fue elegida delegada sindical. “Siendo contratada había una debilidad si me querían echar, pero es un despido sin causa porque cumplía hora y función en Pami. Desde el 31 de marzo no me renovaron el contrato. Tengo fueros por delegada, por lo que el despido es ilegal. Vamos a seguir visibilizando lo que pasa en Pami: denunciamos condiciones laborales y corrupción. Hay desvío de cápitas, es decir, pacientes derivados al sector privado sin consultarles”, explicó.
Las integrantes de ATE enumeraron problemas como el vaciamiento de servicios (laboratorios, internación domiciliaria y diálisis), la pérdida de calidad en la prestación y la falta de inversión para mantener políticas de salud como la cobertura total de medicamentos. También señalaron la falta de pago a clínicas y farmacias. La dirección del Pami desmiente estas acusaciones.
Además, indicaron que los médicos de cabecera cobran 2100 pesos por consulta y los odontólogos 200 pesos. El cambio en el sistema de proveedores redujo la calidad de los pañales entregados. “Han vaciado la obra social más grande de América Latina, que atiende a 6 millones de personas. Pami está intervenido. Venimos pidiendo normalización porque el directorio debería incluir trabajadores. La situación es de emergencia, un genocidio de adultos mayores”, afirmó Almirón.
Gutiérrez destacó dificultades para derivar pacientes a geriátricos: “Hay pacientes internados más de cien días por falta de lugares, con riesgo de infecciones intrahospitalarias. Solo hay dos o tres enfermeros para veinte pacientes. Pami prefiere gastar en horas extras antes que contratar más enfermeros”. En Rosario, la situación es de “ahogo total”: “Perdimos 10 mil cápitas desde que asumió Milei, en la última camada fueron 3 mil. Hubo dos intentos de cerrar los policlínicos”.
