La combinación de vínculos afectivos y negocios es cada vez más frecuente. Expertos brindan recomendaciones para evitar conflictos patrimoniales y legales en emprendimientos de pareja.
Mezclar la pareja con la empresa puede ser complejo, pero cada vez más personas deciden emprender junto a su compañero o compañera sentimental. En Santa Fe, esta tendencia también se observa, por lo que es importante conocer herramientas para evitar futuros conflictos legales y patrimoniales.
La abogada y contadora rosarina Fernanda Fernández y el abogado porteño Leonardo Glikin acaban de publicar el libro “Pareja y Patrimonio, asunto de besos y pesos”, donde abordan este fenómeno desde una perspectiva amplia. “La idea es mirar la pareja no solo como un vínculo de amor, sino como una sociedad de proyectos”, explican los autores.
Fernández destaca que “en líneas generales la gente emprende y después piensa en estos temas. Es cierto que no se puede prever todo, pero sí volcar en un documento los deseos profundos sobre esa empresa que se está creando. Y hacer acuerdos”. La especialista recomienda no postergar las charlas difíciles y ser honestos sobre lo que se quiere y lo que no.
Un aspecto clave son los acuerdos de base moral, es decir, la palabra dada. “Se habla mucho de los protocolos de empresas familiares, pero los acuerdos de pareja son tan importantes como los protocolos. Tienen que ver con la creación de espacios para el diálogo donde cada parte se hace responsable de esa relación”, agrega Fernández.
En cuanto al tipo societario, los consultores recomiendan la Sociedad por Acciones Simplificada (SAS), creada por la Ley 27.349 en 2017. “Tiene más flexibilidad, te permite ser dos socios en un momento, pero si la cosa no va podés luego seguir solo o sola. Esa posibilidad de cambiar la cantidad de socios es central. Si hay un divorcio, una parte puede comprar la otra”, puntualiza la experta.
Fernández también aconseja que, una vez que la empresa escala, es necesario “diseñar la estrategia de negocios, pensar qué hacemos con ese patrimonio, qué se hace con los hijos, los nietos, nueras y yernos. Porque las decisiones en la empresa traen consecuencias en el ecosistema de las familias”.
