El ex intendente de Rosario y ex gobernador de Santa Fe falleció el 9 de mayo de 2021. Su gestión, basada en la eficiencia estatal y la justicia social, sigue siendo referencia en la política santafesina.
A cinco años del 9 de mayo de 2021, la figura de Miguel Lifschitz se mantiene vigente en la provincia de Santa Fe. Ingeniero de formación y político de oficio, supo combinar la gestión técnica con un fuerte compromiso social. Como intendente de Rosario y gobernador de Santa Fe, impulsó obras públicas que priorizaron el acceso a servicios básicos en barrios postergados, la construcción de hospitales y la apertura de escuelas.
Su estilo de liderazgo se caracterizó por la cercanía, la austeridad y el diálogo, en contraste con la confrontación habitual en la política argentina. Promovió la participación de mujeres en cargos de decisión sin necesidad de declaraciones explícitas, y en sus equipos de trabajo primó la capacidad y el compromiso.
Uno de los episodios que marcó su última etapa fue la decisión de esperar su turno para recibir la vacuna contra el Covid-19, rechazando cualquier privilegio. Para Lifschitz, el poder era sinónimo de responsabilidad, no de ventaja.
Su legado incluye métodos de gestión, instituciones fortalecidas y una forma de hacer política basada en la prudencia y el coraje. Hoy, a cinco años de su partida, su ejemplo sigue siendo una hoja de ruta para quienes entienden que gobernar es cuidar lo común, la palabra empeñada y la esperanza.
