El Canalla juega esta noche ante el Rojo con la ventaja de la localía. Un triunfo lo dejaría a tres partidos del título.
Con el plus de jugar en el Gigante de Arroyito, Rosario Central enfrenta a Independiente por los octavos de final del torneo Apertura. El partido, a eliminación directa, define el pase a cuartos de final, donde el ganador esperará por el vencedor del cruce entre Estudiantes y Racing.
El camino hacia la gloria es corto pero exigente: cuatro partidos separan al campeón de la eliminación. En esta fase, un triunfo o la definición por penales (tras un alargue que permite un sexto cambio) habilitan el avance, mientras que una derrota pone fin a la ilusión.
Central llega tras una fase de grupos en la que finalizó cuarto. Pudo haber mejorado esa posición si hubiera vencido a Tigre en la última fecha, pero las rotaciones por la doble competencia condicionaron ese resultado. De todos modos, el objetivo de clasificar se cumplió.
El equipo dirigido por Jorge Almirón tiene la oportunidad de demostrar su capacidad en partidos decisivos. El entrenador fue contratado precisamente para dar un salto de calidad en instancias de eliminación directa, luego de las experiencias previas del club en cuartos y octavos de final en 2025. Almirón viene de alcanzar finales con Lanús y Boca.
Ángel Di María será el encargado de conducir el juego en el mediocampo. Enzo Copetti podría ser titular, ya sea en lugar de Campaz o de Alejo Veliz. El plantel cuenta con jugadores experimentados para afrontar el desafío, que incluye también la Copa Libertadores, donde el equipo está cerca de clasificar a octavos.
“Hoy Central se larga a caminar en otro terreno, con obstáculos más pronunciados, pero con la confianza a pleno de que quiere y puede dar el primero de esos cuatro pasos que conducen a la cima”, resumen las expectativas del entorno canalla.
