El presidente mantiene su perfil confrontativo mientras negocia reformas clave con gobernadores y bloques opositores. La economía, la reforma electoral y la Justicia federal son los ejes de la agenda política.
El presidente Javier Milei mantiene una estrategia dual: mientras ocupa el centro de la escena con provocaciones y ataques a periodistas, empresarios y opositores, la Casa Rosada teje acuerdos en el Congreso con gobernadores, bloques dialoguistas y sectores de la oposición para destrabar su agenda legislativa. Según fuentes oficiales, el ruido mediático tapa una mecánica de poder cada vez más tradicional.
En cuanto a la reforma electoral, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, habría tomado nota de que no cuenta con los votos para eliminar las PASO y explora alternativas, como volverlas voluntarias. Esa negociación está a cargo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien busca alinearse con la hermana del presidente y despejar sospechas de construcción propia en acuerdo con el PRO.
Otra negociación en marcha pasa por las coberturas en la Justicia federal. Con Juan Bautista Mahiques como arquitecto, el gobierno habilitó decenas de pliegos para cargos judiciales en el interior, un reclamo federal. Sin embargo, fuentes judiciales señalan que los magistrados federales, una vez nombrados, tienden a autonomizarse y cuidar sus propios intereses.
Para el gobierno, un logro importante fue que el pliego de Carlos Mahiques, padre del ministro, superó los dos tercios en el Senado y quebró al peronismo: 13 de los 25 senadores del PJ acompañaron el pliego del camarista, al que el kirchnerismo ve como una de las cabezas del lawfare.
En paralelo, el gobierno desactivó la sesión impulsada por socialistas, radicales disidentes y diputados cercanos a Elisa Carrió para empujar la interpelación al vocero presidencial Manuel Adorni. Mientras Milei se lleva la marca, el oficialismo recurre a las viejas herramientas de la política para mantenerse a flote.
El cálculo de los gobernadores
Los gobernadores serán otra vez el fiel de la balanza. Como hicieron esta semana Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba), los jefes provinciales se muestran cada vez más críticos en público pero no quieren apretar el botón rojo y detonar la gobernabilidad. Tampoco aparecen alternativas claras para 2027.
El tema dominó la conversación de los gobernadores e intendentes que se reunieron en Rosario. Pullaro recibió al chubutense Ignacio Torres, el correntino Juan Pablo Valdés y el mendocino Alfredo Cornejo. Por su parte, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, fue anfitrión de la reunión del Consejo Federal de Intendentes, donde alcaldes de distintos signos políticos cuestionaron la «frialdad de las métricas macroeconómicas» y advirtieron que el gobierno incumple la ley al pisar fondos para obras viales, discapacidad y educación.
Pese a que radicales, vecinalistas y peronistas no necesariamente converjan en una misma opción electoral en 2027, las urgencias presupuestarias, el reclamo de las universidades, la caída de recursos y la necesidad de sostener gestión empiezan a empujar coincidencias defensivas entre sectores que hasta hace poco se movían en universos separados.
Movimientos electorales en Rosario
Rosario también es lugar de movimientos electorales. El secretario general del Partido Socialista de Santa Fe, Joaquín Blanco, criticó que el proyecto de reconversión de la costanera norte no pasó por el Concejo ni por la Legislatura. Cada vez son más los nombres del oficialismo que miran hacia 2027: Gustavo Puccini, Anita Martínez, Cristian Cunha, Federico Lifschitz e incluso Pablo Javkin, quien dejó la puerta abierta a competir si la ciudad está en riesgo.
La que tiene decidido competir en cualquier escenario es María Eugenia Schmuck, presidenta del Concejo Municipal, quien ya trabaja con un consultor para pulir una narrativa que combine continuidad y cambio.
