Un informe de Argentinos por la Educación revela que la preocupación por la educación ocupa el séptimo lugar entre los problemas del país, con mayor incidencia en mujeres y sectores de nivel socioeconómico alto.
Según un informe de Argentinos por la Educación, solo el 5% de los argentinos considera a la educación como el principal problema del país. En América Latina, el promedio es del 3,4%. A nivel nacional, la preocupación es mayor entre las mujeres (7%) que entre los varones (6%) y entre las personas de nivel socioeconómico alto (8% frente al 6% en sectores bajos).
El estudio, elaborado por Valentina Gabrielli (Paris School of Economics), Tomás Besada y Eugenia Orlicki (Argentinos por la Educación), se basa en datos de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés. Analiza la evolución entre 2004 y 2024, mostrando fluctuaciones: la preocupación alcanzó picos cercanos al 9% en 2006 y 2011, descendió al 3,4% en 2020 y subió gradualmente hasta el 5% en 2024.
En América Latina, la educación aparece entre los cinco principales problemas solo en Brasil (10%, tercer puesto) y Uruguay (8%, cuarto lugar). En Argentina, se ubica en el séptimo lugar, detrás de economía, política, desempleo e inseguridad, entre otros.
El informe también mide la satisfacción con la política educativa nacional entre 2018 y 2026. Los niveles oscilaron entre el 20% y el 35%, con un pico del 45% entre 2019 y comienzos de 2020, un mínimo cercano al 20% en 2022, y una recuperación parcial hasta el 28% en marzo de 2026. En el ranking de satisfacción ciudadana, la política educativa ocupa el octavo lugar, solo por encima de salud e infraestructura.
Valentina Gabrielli, coautora del informe, afirmó: “La educación figura entre los 7 principales problemas del país para los argentinos, pero no llega al top 3 de las prioridades en ningún año de la encuesta. Sin embargo, la satisfacción con la política educativa tiene un techo del 35% desde la pandemia hasta hoy”.
Inés Insua, líder de Ciudades de la Educación en RIL e investigadora en el CEDH de UdeSA, sostuvo: “Es comprensible que, en un contexto de emergencias múltiples, otras problemáticas materiales inmediatas capten la atención pública prioritaria. Sin embargo, es imposible que los esfuerzos estatales y de la sociedad civil estén a la altura de la situación si la educación permanece fuera de la agenda de prioridades”.
Santiago Poy, investigador del Conicet y vicerrector de Investigación del CIAS, declaró: “Aunque la educación es reconocida como una llave para un futuro mejor, ocupa un lugar relativamente secundario entre las preocupaciones inmediatas de los ciudadanos ante otras urgencias sociales y económicas”.
Desde el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro) señalaron: “La indiferencia que miden las encuestas no es un punto de partida: es el resultado de años en que la educación dejó de ser una promesa sostenida desde la política pública”.
