La noche del 31° Festival de Cine Latinoamericano Rosario comenzó con la proyección de «Belén», de Dolores Fonzi, en el Cine Lumière. La sala se llenó con más de cien personas que asistieron tras la marcha del Ni Una Menos.
A las 20.15, la fila para ingresar al Cine Lumière ocupaba una cuadra y media. La noche del 31° Festival de Cine Latinoamericano Rosario aún no había comenzado oficialmente, pero ya se percibía en la vereda.
Horas antes, miles de personas habían marchado en una nueva jornada de Ni Una Menos. Los nombres de las víctimas de femicidio y desapariciones recorrieron el centro de la ciudad entre bombos, carteles y pañuelos.
Cuando la movilización finalizó y la noche caía sobre Rosario, más de cien personas buscaron reunirse en el cine. Una mujer comentó que nunca había visto tanta gente para una función del festival. La sala se amplió con butacas adicionales en los costados y los pasillos.
Se proyectó «Belén», dirigida por Dolores Fonzi, que narra la historia de una joven tucumana encarcelada tras sufrir un aborto espontáneo, acusada de homicidio. Durante la función se escucharon sollozos y, al finalizar, el aplauso duró más de dos minutos. Un pañuelo verde se elevó sobre las cabezas de los asistentes.
Este texto forma parte de los trabajos del «Taller de Cine y Crónica: Contar un Festival», dictado por el periodista Ulises Rodríguez en el marco del 31° Festival de Cine Latinoamericano de Rosario.
