La Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM) advierte sobre la pérdida de sectores productivos, mientras el Gobierno nacional impulsa una reconversión hacia la minería y la energía.
La industria metalúrgica de Rosario y Santa Fe atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. A la caída de la actividad, la pérdida de rentabilidad y el retroceso del empleo se suman nuevas preocupaciones vinculadas al rumbo económico nacional y a la estrategia oficial de orientar la producción hacia sectores como el petróleo, el gas y la minería.
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM) sostienen que la necesidad de reconvertirse existe, pero advierten que las condiciones para hacerlo hoy están lejos de ser las ideales. Además, cuestionan que, mientras el Gobierno pide a las empresas adaptarse a una nueva matriz productiva, continúan enfrentando una elevada presión tributaria y problemas administrativos.
Uno de los reclamos más fuertes está vinculado con la situación ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. «Estamos preocupados por lo que pasa con ARCA, por el tema embargo, judicialización y persecución. A nosotros nos dijeron que iban a cambiar las condiciones, nos piden reconvertirnos pero a los que estamos tributando hace 60 años nos siguen poniendo la misma carga impositiva de siempre. Somos el país con mayor carga fiscal de la región», señalaron desde la entidad.
El Gobierno nacional plantea que parte de la industria tradicional deberá reorientarse para abastecer a sectores dinámicos como el energético y el minero. Sin embargo, desde AIM aseguran que esa transición está lejos de ser sencilla. «La verdad es que todos queremos ir para ese lado, el tema es que por ahora tenés que tener suerte de que tengas el producto que ellos necesitan. Es un 5% de la industria metalúrgica santafesina. Hay que hacer el viaje hasta allá, muchos de nosotros estuvimos en San Juan o en Neuquén, pero particularmente Neuquén está tapiada. Vos vas allá, te reciben pero no es que entrás, hay empresas de allá que están esperando y una estructura sindical que defiende lo suyo», coincidieron los industriales.
Según explican, además de las exigencias técnicas para convertirse en proveedor, existen barreras provinciales que dificultan el ingreso de empresas de otras regiones. «Tenemos una Argentina abierta al mundo pero cerrada entre nosotros, entre nosotros no nos vendemos nada. San Juan hizo una ley propia que está por encima del RIGI. En algún momento vamos a tener que revisar esto», señalaron.
Incluso advierten que la búsqueda de nuevos mercados está generando una competencia cada vez más intensa entre las propias empresas del sector. «El problema de toda esta idea de reconversión es que todos tratamos de buscar nichos nuevos, pero nos estamos matando entre nosotros. Muchas veces competimos con nuestros propios clientes, hay casos de clientes que dejaron de comprarle al industrial y ahora lo fabrican ellos, hasta se trabaja de manera artesanal», reconocieron.
Más allá de los números de despidos o cierres de empresas, en AIM consideran que el mayor riesgo es la desaparición de cadenas productivas enteras, especialmente entre las pequeñas firmas proveedoras. «El problema acá, más allá de cierres y despidos que se pueden contabilizar, son las pequeñas empresas satélites. De hecho, esto conversado con el sindicato, coincidimos en que una cosa es perder puestos de trabajo, o sufrir pérdidas de empresas, que hay que evitarlo, pero el problema más grande es cuando se pierden sectores completos. Pasó con las bicicletas en Villa Gobernador Gálvez, cuando se perdió ese sector no se recuperó nunca más. Estamos cerca de perder sectores completos, y es gravísimo eso», indicaron.
También señalaron que muchas compañías continúan utilizando las suspensiones previstas en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo como una herramienta para sostener el empleo, aunque advierten que se trata de una solución transitoria. «Actualmente se siguen dando esas instancias de suspensión como parche (Art. 223 Ley Contrato de Trabajo), como medida para aguantar, pero después de un año si no ves horizonte, no sirve y termina siendo un ancla. Actualmente hay 4.000 trabajadores aproximadamente en la provincia bajo ese régimen. Si no hay horizonte, esa posibilidad se diluye», deslizaron.
Las preocupaciones expresadas por los industriales encuentran respaldo en los últimos indicadores elaborados por la propia AIM. El informe correspondiente a junio muestra que el índice de facturación real de la industria metalúrgica rosarina cayó 16% interanual en abril y que el nivel de actividad se ubica un 40,4% por debajo del registrado a fines de 2023, acumulando casi 44 meses consecutivos de retrocesos interanuales. Además, el 77% de las ramas metalúrgicas aumentó su facturación por debajo de la inflación, reflejando una nueva pérdida de ingresos en términos reales.
El deterioro también alcanza al empleo. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la industria metalmecánica argentina perdió 18.500 puestos de trabajo registrados, mientras que en Santa Fe un conjunto de ramas metalúrgicas redujo un 5,2% la cantidad de empleadores y un 6,4% la de trabajadores cubiertos.
Para los industriales, esos números reflejan un escenario donde la adaptación al nuevo modelo económico no depende únicamente de la voluntad de las empresas. Mientras la actividad continúa debilitándose, sostienen que la reconversión requiere reglas de juego diferentes, menor presión tributaria y condiciones que permitan competir en igualdad de oportunidades tanto dentro del país como en los nuevos sectores que hoy concentran las inversiones.
