El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la consultora VOICES! presentaron una encuesta sobre intenciones reproductivas en Argentina. El estudio, titulado ‘Deseos reproductivos en la encrucijada: motivaciones y barreras para decidir en contextos de baja natalidad’, busca relevar las condiciones que influyen en la decisión de tener hijos.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la consultora VOICES! desarrollaron una encuesta sobre intenciones reproductivas en Argentina. El estudio, titulado “Deseos reproductivos en la encrucijada: motivaciones y barreras para decidir en contextos de baja natalidad”, tiene como objetivo reunir información demográfica sobre los factores que inciden en la decisión de tener hijos.
El cuestionario está dirigido a personas de entre 18 y 70 años y aborda dimensiones como la composición de los hogares, la cantidad de hijos, los deseos de maternidad o paternidad, las expectativas a futuro, la situación laboral y económica, y las experiencias vinculadas con la fertilidad.
Factores considerados antes de tener hijos
Uno de los ejes del relevamiento es identificar qué objetivos las personas consideran necesarios alcanzar antes de tener hijos. Entre las opciones se incluyen terminar los estudios, conseguir un trabajo estable, contar con seguridad económica, tener una vivienda propia, viajar, gozar de buena salud o consolidar una pareja.
El estudio también explora la relación entre la carrera profesional y la crianza. Pregunta sobre la posibilidad de compatibilizar el empleo remunerado con el cuidado de los hijos, el reparto de tareas domésticas y la percepción sobre si las mujeres deberían priorizar la familia sobre su carrera.
Barreras económicas y de vivienda
La dimensión económica ocupa un lugar central. Entre los motivos que pueden llevar a tener menos hijos de los deseados se mencionan las limitaciones financieras, el desempleo, la inseguridad laboral y las dificultades relacionadas con la vivienda. El cuestionario consulta si el costo de criar a un hijo es percibido como elevado.
En cuanto a la vivienda, se indaga sobre la falta de espacio, los precios de compra o alquiler, y si la posibilidad de ofrecer un bienestar económico o una vivienda adecuada influye en la decisión de tener hijos.
Razones para postergar o no tener hijos
La encuesta pregunta sobre las razones por las cuales una persona podría tener menos hijos de los proyectados. Además de los factores económicos y habitacionales, se incluyen la falta de una pareja adecuada, las diferencias dentro de la pareja, la escasa participación del otro integrante en las tareas del hogar y la falta de opciones de cuidado infantil.
También se consulta sobre las razones para decidir no tener hijos, entre las que figuran el deseo de concentrarse en otros objetivos de vida, el tiempo y la energía que requiere la crianza, las preocupaciones sobre el embarazo y el parto, el temor a que un hijo tenga una enfermedad o discapacidad, y la percepción de que criar es demasiado caro. Se incluyen preocupaciones sobre el contexto, como guerras, pandemias, delincuencia, cambio climático o degradación ambiental.
Fertilidad, salud y modelos familiares
El estudio aborda la fertilidad: pregunta si las personas intentaron tener un hijo durante al menos 12 meses sin éxito y si realizaron o realizan tratamientos de fertilidad. También contempla barreras como la mala salud general, enfermedades crónicas, problemas en embarazos o partos, y dificultades de salud mental.
La edad es otro factor considerado. Se consulta si haber tenido el primer hijo a una edad avanzada limitó la posibilidad de alcanzar el tamaño de familia deseado.
El relevamiento explora la transformación de los modelos familiares, incluyendo la posibilidad de tener hijos sin pareja estable, la convivencia sin matrimonio, el divorcio en parejas con hijos y la aceptación de que personas del mismo sexo puedan tener o adoptar hijos.
Cuidados y políticas públicas
El cuestionario dedica un capítulo a los cuidados: pregunta quién se encarga de bañar y vestir a los hijos, llevarlos a la escuela, acompañarlos al médico, ayudarlos con las tareas, cocinar, acostarlos o trasladarlos a actividades extracurriculares. También indaga sobre las tareas domésticas y el cuidado de adultos mayores.
La encuesta es confidencial, no solicita datos personales identificatorios y tiene una duración estimada de 15 minutos. Los resultados buscan aportar información para orientar acciones y contribuir al diseño de políticas públicas vinculadas con población y condiciones de vida.
