En el marco del ciclo Negocios del Campo, organizado por LA NACION, el ejecutivo sostuvo que el país pierde US$3000 millones anuales en soja por no acceder a la última tecnología y que el debate sobre semillas trasciende el pago de regalías.
El presidente y CEO de Bayer Cono Sur, Juan Farinati, participó en la edición número 11 de Negocios del Campo, ciclo organizado por LA NACION bajo el lema “Entre la tecnología y la transformación constante”, donde fue entrevistado por José Del Rio, director de Contenidos de LA NACION.
Durante la entrevista, Farinati afirmó que la actualización del sistema de propiedad intelectual en semillas es una discusión que “no es para 2026” sino que “nos lleva hacia 2050 o 2060”. En ese sentido, señaló que la ley de semillas vigente tiene 50 años y que el debate “no es para hoy; es para los próximos 30 o 40 años de la agricultura argentina”.
El ejecutivo sostuvo que la Argentina pierde US$3000 millones anuales en soja por no acceder a la última tecnología disponible. Según explicó, un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) indica que Brasil incrementó cerca de un 25% los rendimientos promedio del cultivo en las últimas décadas, mientras que la Argentina registró una mejora inferior al 5%.
“¿Estamos hablando de si hoy se paga o no se paga o estamos hablando de que la Argentina tiene un potencial inexplotado enorme, que hoy se cuantifica en un cultivo en US$3000 millones por año?”, planteó Farinati.
El ejecutivo indicó que el país atraviesa un momento “apasionante” para reposicionarse en la producción mundial de alimentos, aunque advirtió que para aprovechar esa oportunidad será necesario resolver cuestiones estructurales como la propiedad intelectual y la seguridad jurídica.
En cuanto a la producción, citó un estudio de la Fundación FADA según el cual la Argentina podría pasar de producir entre 120 y 130 millones de toneladas a unos 200 millones, lo que implicaría US$25.000 millones adicionales por año en exportaciones.
Farinati también se refirió al cambio en la lógica del negocio agropecuario: “En los últimos años el agro estuvo muy enfocado en la parte financiera y en cómo manejar las distintas distorsiones. Hoy estamos en un negocio mucho más enfocado en la productividad”. Agregó que “el productor no produce hectáreas; produce toneladas” y que “lo verdaderamente importante es el costo por tonelada”.
El ejecutivo afirmó que para sostener ese proceso será indispensable crear un marco que incentive la innovación: “Dos temas son fundamentales para que lleguen inversiones al agro argentino: la propiedad intelectual y la seguridad jurídica”.
En ese contexto, aseguró que el debate sobre semillas puede modificar la competitividad de la agricultura argentina durante décadas: “Este debate es algo que hoy está en agenda y puede potenciar mucho las inversiones y hacer que la Argentina vuelva al mapa de las inversiones a nivel internacional”.
En relación con la brecha de productividad entre Argentina y Brasil, Farinati sostuvo: “Si nosotros podemos tener la misma tecnología y el mismo nivel de inversión que tiene Brasil en genética, en biotecnología y en tecnología aplicada al cultivo, eso te da los US$3000 millones que estamos perdiendo todos los años en soja”. Aclaró que esa cifra corresponde únicamente a ese cultivo y que el potencial sería mayor si se incorporan otros productos como trigo, cebada, algodón o poroto.
El ejecutivo pidió evitar que la discusión sea “de productores contra compañías semilleras” porque “esa discusión nos ha llevado a perder los US$3000 millones todos los años”.
Por último, Farinati se refirió a la Argentina dentro de una década: “Ya no tendríamos que estar charlando de propiedad intelectual, eso debería estar totalmente zanjado. Sí en 10 años tendríamos que estar hablando de que se estableció un mercado donde existen muchas empresas locales e internacionales que quisieron invertir y que el productor tiene una oferta de tecnología tal que puede elegir. Lo que pasó en los últimos años es que la Argentina fue tan poco atractiva para invertir que quien terminó perjudicado fue el productor”.
