Este martes comenzó la demolición de los seis edificios que quedaban en pie de los 22 monoblocks originales del barrio Acería, en el norte de Santa Fe. En paralelo, 101 familias completaron su mudanza a nuevas viviendas o accedieron a créditos.
Este martes comenzó la demolición de los seis edificios que quedaban en pie de los 22 monoblocks originales del barrio Acería, en el norte de Santa Fe. Al mismo tiempo, 101 familias terminaron de mudarse a nuevas viviendas construidas en el sector o accedieron a créditos para comprar una casa.
El gobernador Maximiliano Pullaro estuvo en el lugar y afirmó: “Para materializar la seguridad, también hay que darle la infraestructura urbana necesaria a la gente para que pueda vivir bien”. También sostuvo: “Sabíamos que el camino que estábamos tomando en la provincia de Santa Fe no iba a ser fácil, pero estábamos convencidos que era el camino correcto, la línea correcta de trabajo”. Y agregó: “Lo dijimos desde el primer día, cuando no se roba la plata alcanza”.
El proceso de transformación urbana comenzó en 2016, durante la gestión de Miguel Lifschitz, y concluyó en esta etapa bajo la administración de Pullaro. De los 22 monoblocks originales, seis fueron demolidos ahora. Las 101 familias relocalizadas incluyen 72 que recibieron viviendas nuevas construidas en el barrio y 29 que accedieron a créditos para adquirir una unidad habitacional.
El secretario de Hábitat y Vivienda de la Provincia, Lucas Crivelli, participó del proyecto desde sus inicios y declaró: “La idea era empezar a armar este plan para ver de qué manera podíamos demolerlos, pero sin sacar a la gente del barrio, porque la gente del barrio Acería tiene una identidad”. También expresó: “Hoy es un día, en lo personal, de mucha alegría porque se cierra un proceso”.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, afirmó: “Este es un barrio con muchas dificultades, con monoblocks que estaban en pésimas condiciones de salubridad y seguridad”. Y ejemplificó: “En uno de los edificios vivía una persona que tenía un caballo adentro de su departamento, ese es el nivel de vida que había acá… no había otra opción que derrumbarlo y hacer esta obra que le da dignidad a las personas”.
Las viviendas entregadas tienen en su mayoría dos dormitorios, aunque también hay algunas de tres y unidades adaptadas para personas con discapacidad. Poseen unos 70 metros cuadrados promedio y cuentan con agua potable, cloacas y energía eléctrica. Crivelli señaló: “La EPE conectó en un solo día los 74 medidores correspondientes y Aguas también hizo un gran esfuerzo para que todas tengan hoy agua potable y cloaca”.
La inversión provincial acumulada superó los $8.800 millones. Sobre el uso futuro de los terrenos, Crivelli planteó: “¿Por qué no darnos la oportunidad de tener más construcción de viviendas aquí en el barrio?”. Por ahora, los terrenos pertenecientes a la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo serán despejados y los escombros retirados de manera progresiva.
Pullaro también anticipó que la política habitacional ocupará un lugar mayor en los próximos años de su administración. Sostuvo: “Vamos a continuar con la política de viviendas” y “vamos a apostar mucho a la vivienda, por supuesto, y vamos a tener un plan de escala mucho mayor al que tuvimos hasta el momento”.
