La obra escrita y dirigida por Franco Verdoia, protagonizada por Horacio Acosta y Silvina Sabater, se presenta en el circuito alternativo desde abril. La trama sigue a dos amantes de larga data que se encuentran en un hotel alojamiento.
La obra de teatro Nido de lagarto, escrita y dirigida por Franco Verdoia, se presenta en el circuito alternativo desde su estreno en abril. La pieza está protagonizada por Horacio Acosta y Silvina Sabater, quienes interpretan a Gloria y el Vasco, dos amantes de larga data que se reúnen en un hotel alojamiento de pueblo.
Según Verdoia, la historia surgió a partir de una charla informal con Sabater. El director le preguntó si se animaría a hacer un desnudo y ella respondió: «Si es con vos, sí». A partir de esa conversación, Verdoia comenzó a desarrollar la trama de los dos amantes y el secreto que comparten en un pueblo.
La obra aborda el deseo y el amor en la adultez mayor. Verdoia declaró: «No me propuse escribir una obra sobre la vejez y el deseo en la adultez. Fue surgiendo naturalmente». Y agregó: «La pregunta que desliza la obra tiene un efecto universal, más allá de la circunstancia y del encuentro de esos dos amantes perpetuados por los años. Termina resonando en los espectadores por todo lo que provoca. ¿Existe la posibilidad de cambiar el rumbo de las cosas habiendo decidido distinto? ¿Qué hace uno con ese presente, producto de aquello que decidió mal?».
Silvina Sabater, de 75 años, contó sobre su personaje: «Cuando leí la obra, me dio bastante miedo». Y explicó: «Es una temática poco vista en el teatro; quizá apareció más en algunas películas. Justamente por eso me resulta muy desafiante. Cuando Franco me planteó hacer un desnudo, le dije que con él me animaba. Aunque tengo muchos años de profesión, siempre es algo difícil porque aparecen los prejuicios sobre el cuerpo. Asumí ese desafío a mis 75».
La intimidad de los encuentros entre Gloria y el Vasco incluye momentos de humor y ternura. Los personajes conversan sobre sus parejas, sus vidas cotidianas y lo que ocurre mientras están en el hotel. La obra muestra a dos cuerpos que se encuentran, comen, dialogan y recuerdan, suspendiendo el paso del tiempo.
El director señaló que en el teatro suele mostrarse a los cuerpos de adultos mayores en relación con el deterioro y la imposibilidad. En contraste, Nido de lagarto presenta el deseo como algo poderoso e innegable. Sabater trabajó en el vínculo con su compañero y en la necesidad de encuentro. Mencionó una escena en la que él le dice: «Viniste con la colonia puesta», y destacó: «Me parece de una gran intimidad. Puse el énfasis en la relación entre ellos sin importar el entorno. Ellos sienten la necesidad de verse, de estar juntos, de compartir y de tener sexo. Aunque muchas veces, en mi construcción, ellos se encuentran en ese nido que tenían sin tener sexo. Eso no quiere decir que no hubiera deseo».
La obra se presenta en el circuito alternativo y, según se informó, ha llenado todas las funciones desde su estreno, impulsada por el boca a boca.
