La gimnasta de Pilar, de 16 años, obtuvo cuatro medallas de oro y una de plata en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El equipo femenino argentino volvió a ganar el oro por equipos después de 32 años y superó a Brasil, que dominaba la prueba desde 1994.
La gimnasta Julieta Lucas, de 16 años y oriunda de Pilar, obtuvo cuatro medallas de oro y una de plata en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, disputados en el Invencible Arena de Rosario. Fue campeona por equipos, ganó el All-Around (concurso individual en los cuatro aparatos), se impuso en barras asimétricas y cerró su participación con el oro en suelo. En viga de equilibrio consiguió la plata, tras la brasileña Gabriela Boucas.
El equipo femenino argentino, integrado por Lucas, Emilia Acosta, Isabella Ajalla, Fila Dalinger, Rocío Saucedo y Delfina Estoco, volvió a ganar el oro por equipos después de 32 años y superó a Brasil, que había dominado la prueba desde 1994. En el All-Around, Argentina no conseguía ese título desde 1998. La pilarense se convirtió en la primera gimnasta argentina en conseguir cuatro títulos en una misma edición de los Juegos Suramericanos.
«Me pone muy contenta por todo el trabajo que hay detrás de estas medallas», resumió después de su actuación, agradeciendo especialmente a sus entrenadores, su familia y sus amigos.
Años de trabajo
Lucas comenzó a practicar gimnasia artística a los ocho años, después de haber hecho natación y de haber descubierto que disfrutaba especialmente de las volteretas y las piruetas. Al principio no había una planificación deportiva detrás: era un juego y un hobby. Iba una vez por semana y no pensaba en competir. Pero el crecimiento fue modificando progresivamente aquella relación con el deporte.
Pasó por equipos cada vez más exigentes y empezó a sumar jornadas de entrenamiento. Hoy entrena todos los días, excepto los domingos.
«Cuando pasé al equipo principal, ya con un tiempo en el mundo de la gimnasia, entendí que me salían las cosas bien, y mejor que al promedio», explicó en una entrevista realizada antes de comenzar su primer año en la categoría mayor.
Su progresión internacional comenzó a hacerse visible en 2024. Ese año consiguió una medalla de bronce por equipos y terminó quinta en el All-Around del Campeonato Panamericano, además de quedar cuarta en la final de barras asimétricas. En el Sudamericano Junior fue campeona en pruebas individuales y por equipos.
En 2025 fue subcampeona del All-Around en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción y consiguió otra medalla de plata en barras asimétricas. También ganó el Campeonato Sudamericano Junior en el All-Around por segundo año consecutivo y sumó títulos en barras, suelo y por equipos. Ese mismo año participó de su primer Mundial Junior.
El salto a la categoría mayor llegó en 2026. En el Campeonato Panamericano consiguió el cuarto puesto por equipos, resultado que permitió que Argentina clasificara un equipo completo al Mundial de Rotterdam. También llegó a las finales individuales del All-Around y de barras asimétricas.
En septiembre, antes de los Juegos Suramericanos, Lucas se consagró campeona nacional del All-Around y obtuvo la clasificación para representar al país en Santa Fe 2026.
Una adolescencia diferente
Lucas lleva aproximadamente la mitad de su vida vinculada con la gimnasia. Para poder compatibilizar sus obligaciones deportivas con la escuela, actualmente cursa sus estudios a distancia. Asiste presencialmente solamente para rendir exámenes y puede reprogramarlos cuando coinciden con una concentración o un torneo.
El proceso fue gradual. En quinto grado todavía concurría tres veces por semana; en sexto comenzó a reducir la asistencia y desde el primer año de secundaria estudia mediante una plataforma en la que recibe contenidos y actividades.
La propia Julieta reconoce que dejó de compartir buena parte de la cotidianeidad con sus compañeros de colegio. Encontró, en cambio, una experiencia similar entre otras gimnastas que atraviesan situaciones parecidas.
Un juego en alto rendimiento
A pesar de las exigencias, Lucas no perdió el vínculo afectivo con la gimnasia. Cuando habla de su disciplina, aparece todavía aquella sensación de diversión que experimentó en sus primeras clases. Hay ejercicios que le producen adrenalina y momentos en los que siente literalmente que está volando.
«Hay cosas que tienen su tiempo, tal vez las paralelas (asimétricas) son más lentas, y otras cosas son más rápidas, como los ejercicios de suelo. Ahí siento que vuelo», explicó.
Su entrenador y Head Coach de la Selección, Mariano Pochini, destacó esa capacidad de responder cuando llega el momento de competir. Según explicó, Lucas había llegado a Santa Fe después de atravesar una lesión en el tobillo, pero logró recuperarse y rendir en el momento decisivo.
Competir cuesta
El éxito deportivo convive con una dificultad que la propia Lucas puso sobre la mesa antes de los Juegos: el dinero necesario para competir internacionalmente.
«Me encantaría ir al Panamericano de este año, o a las copas del mundo, pero no hay presupuesto. Es un bajón. Si no tenés la plata, no podés medirte», planteó Lucas.
En ese contexto, Santa Fe 2026 significó una oportunidad excepcional: competir en casa, frente a las tribunas y dentro de un equipo que llevaba dos años y medio de trabajo.
«Este año apostamos mucho en Juli porque es una gimnasta con mucho potencial», explicó Pochini. Para el entrenador, el escenario de Rosario fue además un marco especial por tratarse de una competencia de local y con el público argentino acompañando.
Un nuevo desafío
Durante los Juegos, las medallas comenzaron a traer pedidos de fotos, saludos y el reconocimiento de chicos y chicas que seguían las competencias desde las tribunas. Especialmente entre las estudiantes que asistieron a los escenarios de Santa Fe 2026, Lucas empezó a convertirse en una referente de su misma generación.
Después de los Juegos Suramericanos, el calendario vuelve a imponer concentración y entrenamiento. En octubre llegará el Mundial, para el que Lucas ya anticipó semanas de trabajo en el Cenard junto a sus compañeras.
Como tantos deportistas de su generación, sueña con llegar a los Juegos Olímpicos y tiene en Los Ángeles 2028 una referencia concreta.
A los 16 años, Julieta Lucas ya consiguió títulos sudamericanos, medallas panamericanas, experiencia mundialista y cuatro oros en una misma edición de los Juegos Suramericanos. El próximo desafío será sostener esa progresión en la categoría mayor.
