El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) registra 702 cooperativas y 229 mutuales en el departamento Rosario. Estos proyectos, como Proyecto Espuma, Ziza Textil y El Horno está para bollos, promueven la reinserción social de personas en situación de vulnerabilidad.
El cooperativismo asociado a la inclusión representa el 15% del PBI y genera 400 mil puestos de trabajo, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes). El último registro del organismo indica que en Rosario hay 702 cooperativas y 229 mutuales.
El trabajo cooperativo favoreció la reinserción de sectores vulnerables y de personas que atravesaron conflictos con la ley o padecimientos subjetivos en su entorno cotidiano. Proyectos como Coopelav, motorizado por usuarios de salud mental del hospital Agudo Avila, y otras iniciativas como «Proyecto Espuma», «El Horno está para bollos» y «Ziza Textil» se constituyeron en herramientas de inclusión.
Proyecto Espuma
«Proyecto Espuma» es una cooperativa socioambiental, educativa y productiva constituida en 2023 por Nicolás Biolatto. Su actividad principal consiste en recuperar aceite de cocina usado (ACU) y transformarlo en jabones y productos de limpieza biodegradables.
«La fábrica-escuela de la cooperativa, ubicada en barrio Triángulo, funciona como espacio de formación y producción. Allí elaboramos detergentes sólidos y líquidos, jabón para manos, en polvo y diferentes productos especiales. A su vez, también estamos trabajando para que Coopelav pueda utilizar su propio jabón para lavar la ropa de sus clientes», declaró Biolatto a La Capital.
Biolatto señaló que durante este año se becaron 120 personas en la articulación entre Espuma y los programas Nueva Oportunidad y Germinando, sumado al plan «Reintegrarse» dentro de las unidades penitenciarias Nº3 y Nº6 y la Subunidad Nº3. De allí también surgió la alianza con la cooperativa Ziza Textil.
«Una persona puede ingresar desde una organización de su barrio o durante el cumplimiento de una pena privativa de la libertad y continuar su formación, integrarse a la fábrica-escuela, participar en acciones de promoción ambiental y, en determinados casos, acceder a tareas remuneradas, prestaciones de servicios, funciones educativas o trabajo cooperativo», argumentó.
En Espuma confeccionaron bustos de Estanislao López, Manuel Belgrano y jabón con forma de botellas de Coca Cola en el marco de una producción de 4 mil unidades de jabón biodegradable, que también se destinaron al Fan Fest de los Juegos Suramericanos.
Ziza Textil
«Ziza significa tierra fértil en hebreo», explicó Jesús Romano, miembro de la cooperativa textil Ziza. Romano indicó que eso fue lo que encontraron a través de la ayuda de La Bemba del Sur para comenzar a construir comunidad cuando cumplían condena en la Unidad Penal Nº6, lugar donde afirmó que «era un terreno donde no crecía nada».
«Fue una decisión en conjunto entre todos los compañeros. En la cárcel era una tierra donde no crecía nada. Gracias a Dios eso se rompió, seguimos vivos y rompiendo lógicas. Hay una mirada a crear cada vez más cárceles, pero hay una parte de la población que no quiere más ese universo, quiere darle batalla con trabajo», aseguró Romano.
El grupo comenzó a planificar una salida laboral sustentable en el tiempo. En 2019 obtuvieron la matrícula, con domicilio fiscal en bulevar Seguí y Matienzo.
«Son la primera cooperativa en la provincia constituida por personas que atravesaron una situación de encierro por conflictos con la ley. A medida que recuperamos la libertad seguimos afuera, y en el 2022 creamos cooperativa de reciclado, en Viedma y Lavalle, pensada para trabajar con pibes y pibas que trabajan en la calle. Actualmente somos alrededor de 17 personas, porque hay dos grupos divididos por sectores», explicó Romano.
La cooperativa abarca diversos rubros: poseen un bar, una barbería y una panadería. «Ahí es donde entran en juego las cooperativas y organizaciones sociales», valoró.
El Horno está para bollos
En 2017, la posibilidad de conseguir trabajo después de atravesar años de tratamiento en el Centro Regional de Salud Mental «Agudo Avila» era casi imposible. Los pacientes solo contaban con la posibilidad de acceder a dos viandas diarias como externados del neuropsiquiátrico.
Gracias al acompañamiento de un equipo interdisciplinario y la articulación de la ley de salud mental, en 2021 formaron la cooperativa «El Horno está para bollos», un proyecto gastronómico conformado por 13 integrantes.
«En principio la idea era armarlo en uno de los pabellones del Agudo Avila con la premisa de desmanicomializar, pero finalmente fue en La Toma. La verdad es que muchos años después, al mirar en retrospectiva, muchas de las cosas que logramos fue porque estamos en este lugar», indicó la psicóloga Valeria Gioffredo.
Sofía Bueno, trabajadora social en el proyecto, aseguró: «Lo que tiene nuestro producto es que tiene muy buena calidad y está estandarizado, pero nos falta encontrarle la vuelta para comercializarlo en la calle, más allá de la producción a gran escala que solemos hacer para caterings, ministerios o reuniones empresariales».
Gioffredo destacó el lazo que se armó entre los integrantes a lo largo de estos nueve años. «Esos lazos que se van armando tienen un efecto subjetivo muy importante. Habitar la Facultad de Psicología cada 15 días o la Casa del Tango, donde van a ofrecer sus productos. La importancia de que haya otros y ese impacto que tiene en la subjetividad por el simple hecho de desayunar y almorzar todos juntos. Hay un día de la semana que todos coinciden porque a la salida de acá se van a tomar una gaseosa entre todos», valoró.
Economía circular
El Inaes tiene registradas 702 cooperativas y otras 229 mutuales en el departamento Rosario.
El presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento (Facttic), Manuel Leiva, destacó que las cooperativas y mutuales resuelven todo tipo de problemas poniendo en el centro a las personas. Representan el 15% del PBI y más de 400 mil puestos de trabajo.
«Muchas personas aún no conocen la historia detrás de lo que consumen, la tecnología que usan, el videojuego que los divierte, la plataforma de música que tienen, la yerba o quien los asiste cuando tienen un problema. Detrás de cada una de estas situaciones, productos y servicios, hay una cooperativa o mutual. Más de 20 millones de personas en la Argentina están asociadas a alguna cooperativa y mutual. Quizás sea hora de que la política nos vea como un actor estratégico para el desarrollo económico y social de nuestras ciudades, regiones y país», resaltó Leiva.
