El espacio, creado por Malena Miramontes Boim, ocupa dos niveles: un restaurante en planta alta y una cafetería y bar en planta baja. La carta propone una cena de tres pasos con elecciones guiadas por preguntas en cuadernos.
El nuevo restaurante Humano, en el barrio de Palermo, ocupa dos plantas. En el primer piso funciona el restaurante y en planta baja una cafetería y bar. Fue creado por Malena Miramontes Boim, directora teatral, diseñadora de iluminación y docente de la Universidad Nacional de las Artes.
La carta no ofrece un recorrido único para todos los comensales, sino una cena de tres pasos en la que distintas preguntas orientan las elecciones de cada persona mediante tres cuadernos, uno para cada paso.
El restaurante funciona desde las 20 h y cuenta con 42 cubiertos, distribuidos entre mesas de madera y boxes para dos y cuatro personas. Estos últimos tienen sillones corridos de terciopelo y cortinas rojas que pueden cerrarse, en referencia directa a los palcos de un teatro. La elección de materiales, texturas y elementos recupera, desde lo sensorial, una idea central del proyecto: volver a poner en primer plano aquello que hace a la experiencia humana.
La cafetería y bar en planta baja tiene capacidad para 18 personas y se ambienta similar a un living, con sillones, mesas bajas, libros y discos de vinilo, y hacia el fondo suma una referencia teatral.
La cocina parte de platos reconocibles y los lleva hacia combinaciones que modifican su perfil. Entre las entradas aparece el escabeche de marisco y queso de cabra untable sobre tostón, que suma la textura cremosa del queso al carácter ácido del escabeche. También se puede pedir empanadas fritas de matambre con yasgua, provoleta con paté de hongos o tiradito con leche de tigre, mango y palta grillada, que juega con la acidez, el dulzor y las notas tostadas de la palta.
Entre los principales, sirven vitel toné de bondiola con papas pelo, que lleva uno de los clásicos de las mesas argentinas hacia otra versión, así como arroz meloso con mariscos y alioli de pimentón ahumado, pesca blanca en manteca de alcaparras crocantes sobre crema de coliflor y cebollas moradas y los malfatti de kale y ricota en gratén de crema de cúrcuma.
Los postres mantienen la combinación de sabores y texturas: cremoso de chocolate y pistachos con sopa de frutos rojos, torta vasca con mermelada y salsa inglesa y crème brûlée de dulce de leche.
La música también forma parte de la cena, aunque no como fondo sonoro. Las canciones elegidas por quienes comparten la mesa aparecen en distintos momentos del recorrido y se escuchan de manera individual con auriculares para luego convertirse en un tema de conversación, cambiando así el ritmo de la comida: una canción puede llevar a una anécdota, un recuerdo o una historia personal.
Cómo es la gastronomía en planta baja
En el sector de cafetería y bar se pueden pedir croissant de hongos y queso brie, scones, budines, alfajores y petit gâteaux, además de café de especialidad preparado con un blend House de 70% Brasil y 30% Colombia, de Burgués. Durante el happy hour aparecen opciones como buñuelos de espinaca y gorgonzola con lactonesa de lima y empanadas de humita y miel de caña.
Una barra en los dos niveles
La barra funciona en ambos niveles y reúne cócteles clásicos y de autor. Entre estos últimos se encuentran Viejos Vinilos, con ron Bacardí Dorado, Amaretto, café espresso y almíbar de canela; Primer Compás, con Pisco Capel, Moscato, almíbar simple, limón, albúmina y Angostura; y Sin Rodeos, una alternativa sin alcohol con apio, cilantro, limón, tónica y sal de apio.
Mientras que la cafetería y el bar permiten acercarse durante el día, el restaurante plantea un recorrido en el que las elecciones personales tienen un lugar concreto dentro de la comida. La combinación de cocina, música y ambientación termina de definir la identidad del proyecto.
Dirección: Bonpland 1712, Palermo.
Instagram: @humano.bsas
