La modelo y el actor se conocieron en 2000, cancelaron su boda tras los atentados del 11 de septiembre, se separaron durante meses y se casaron en junio de 2003 en San Francisco. Tienen dos hijos y mantienen un acuerdo para no coincidir fuera de la ciudad por trabajo.
Christy Turlington, una de las modelos más reconocidas de los 90, y Ed Burns, actor, guionista y director de cine independiente estadounidense, llevan más de dos décadas casados. Comenzaron su relación en 2000, se comprometieron, cancelaron sus planes de boda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se separaron durante varios meses y se reconciliaron. En junio de 2003 se casaron en San Francisco. Tienen dos hijos y, según declaraciones de ambos, mantienen una vida alejada de la exposición pública.
Versiones distintas sobre el primer encuentro
Los relatos sobre la primera vez que se vieron difieren según la fuente. Burns sostuvo que el primer cruce ocurrió cuando trabajaba como asistente de producción de Entertainment Tonight y tuvo que llevarle un café durante una entrevista. En ese momento, Turlington ya integraba el grupo de supermodelos de los 90. Burns afirmó que quedó impresionado; Turlington declaró no recordar ese episodio.
Turlington dio otra versión en una entrevista con Grazia en 2020: “Nos conocimos a fines de los 90. Nos vimos por primera vez en un partido de básquet en el Madison Square Garden”. Agregó que en ese momento estaba en pareja, por lo que el encuentro quedó en un cruce.
Un tercer episodio estuvo a punto de impedir el inicio de la relación. Según Burns, en una entrevista conjunta con CBS News en 2012, un amigo en común le ofreció presentarlos porque Turlington estaba soltera. Burns aceptó; Turlington rechazó la propuesta. “En absoluto. No estoy interesada”, recordó el actor la respuesta de la modelo.
Meses después se reencontraron en un concierto benéfico al aire libre en los Hamptons. Burns contó que la vio a la distancia y que, cuando ella lo reconoció, “inmediatamente dio media vuelta y se fue en la otra dirección”. Turlington resumió el episodio a Grazia: “Finalmente, literalmente nos chocamos en un evento benéfico en 2000”. Esta vez el encuentro prosperó.
Compromiso y suspensión de la boda
Pocos meses después de aquel encuentro, Burns le propuso matrimonio. En octubre de 2001, en una entrevista con el San Francisco Chronicle, el actor explicó por qué ninguno de los dos había sentido la necesidad de esperar: “Los dos habíamos escuchado a nuestros amigos decir: ‘Cuando conocés a la persona indicada, lo sabés’. Y los dos sentíamos que eso nos había pasado”.
La boda estaba prevista para octubre de ese año en Milán, pero los atentados del 11 de septiembre cambiaron los planes. La pareja decidió postergarla y, poco después, comenzó una crisis que terminó por separarlos. En marzo de 2002, British Vogue publicó la versión de una persona cercana a la expareja: se querían y respetaban profundamente, pero habían concluido que no eran “los compañeros de vida perfectos” el uno para el otro.
Años más tarde, Turlington dio su explicación en una entrevista publicada por Little Spoon: “Cancelamos nuestra boda porque estaba demasiado cerca [los atentados a las Torres Gemelas]. Íbamos a casarnos fuera de Estados Unidos, pero la gente tenía miedo de viajar”. Y añadió: “De hecho, nos separamos por un tiempo porque es muy difícil hacer eso: impedir que un matrimonio suceda”.
En el podcast She Pivots, Turlington reconoció que la relación probablemente había avanzado demasiado rápido y que, después del 11-S, ambos tuvieron que detenerse a pensar qué querían. Durante la separación llegó a preguntarse si ella misma había provocado el final. “Saboteé eso. Creé una razón para que termináramos”, recordó que pensó. Luego apareció otra pregunta: “¿Y si él es el indicado?”.
La reconciliación y la boda en San Francisco
La respuesta llegó con la reconciliación. “Regresamos, después quedé embarazada y después nos casamos”, resumió Turlington. El 7 de junio de 2003 se casaron en la iglesia Saints Peter and Paul, en el barrio de North Beach, en San Francisco. La modelo estaba embarazada de su primera hija y llevó un vestido de John Galliano. La recepción se realizó en el Asian Art Museum y entre los invitados estuvieron Bono, Sting y Vin Diesel.
La presencia del líder de U2 dio origen a una versión repetida en las crónicas de la época: que fue él quien acompañó a Turlington hasta el altar. El dato quedó como una de las historias que circularon alrededor de la boda.
La familia como prioridad
El 23 de octubre de 2003 nació Grace, la primera hija de la pareja. El parto transcurrió con normalidad hasta que, aproximadamente una hora después, Turlington sufrió una hemorragia posparto. Burns, que había estado filmando el nacimiento, recordó años más tarde a CBS News: “No tenía idea de lo que estaba pasando”. Solo advirtió que corrían a buscar al médico. En cuestión de minutos, explicó, habían pasado del momento de mayor felicidad a uno de enorme preocupación.
Turlington recibió atención inmediata y se recuperó. “En mi caso, la placenta había crecido adherida a la pared uterina y, por eso, tuvieron que extraerla. Por eso sufrí una hemorragia”, explicó años después. Comprender que el acceso a la asistencia médica había sido determinante despertó su interés por la salud materna. En 2010 realizó el documental No Woman, No Cry y ese mismo año fundó Every Mother Counts, organización dedicada a mejorar el acceso a una atención segura durante el embarazo y el parto.
El 11 de febrero de 2006 nació Finn, el segundo hijo. Para entonces, Turlington continuaba con sus compromisos como modelo y dedicaba cada vez más tiempo a su labor como activista. Burns, que había irrumpido en el cine independiente con Los hermanos McMullen, película que escribió, dirigió y protagonizó y con la que ganó el Gran Premio del Jurado en Sundance, alternaba sus proyectos como realizador con trabajos como actor. Después de ¡Ella es! y Las aceras de Nueva York, había formado parte del elenco de Rescatando al soldado Ryan, de Steven Spielberg, y más adelante sumaría películas como 27 bodas.
Con dos profesiones que implicaban viajes y largas temporadas fuera de casa, la pareja estableció reglas para la crianza. “Desde el principio acordamos que nunca estaríamos fuera de la ciudad al mismo tiempo”, contó Burns a People en 2024. Eso significó revisar agendas y, en ocasiones, resignar trabajos. “A veces yo tenía que dejar pasar algo y otras veces era Christy”, explicó. El balance, aseguró, valió la pena: “Fue muy bueno para nosotros y, sin dudas, muy bueno para nuestros hijos”.
La misma lógica aplicaron a la exposición pública. Grace y Finn se mantuvieron alejados de los estrenos y otros eventos de la industria durante su infancia. “Queríamos que nuestros hijos nos vieran como mamá y papá”, explicó Burns.
En junio de 2026, Turlington celebró su aniversario con una serie de fotos junto a Burns que compartió en su cuenta de Instagram. “23 años de matrimonio y casi 26, sobre todo, de risas, aventuras y de crecer a tu lado”, escribió.
