El Concejo Municipal de Rosario aprobó este jueves una ordenanza que incorpora a las aplicaciones de transporte al sistema de movilidad de la ciudad. La norma habilita el funcionamiento de plataformas como Uber y DiDi bajo un esquema que incluye vehículos particulares, taxis y remises, y establece condiciones para quienes manejen, los automóviles y las empresas que intermedian en los viajes. La votación terminó con 18 votos a favor y 10 en contra.
El Concejo Municipal de Rosario aprobó este jueves una ordenanza que incorpora a las aplicaciones de transporte al sistema de movilidad de la ciudad. La norma habilita el funcionamiento de plataformas como Uber y DiDi bajo un esquema que incluye vehículos particulares, taxis y remises, y establece condiciones para quienes manejen, los automóviles y las empresas que intermedian en los viajes. La votación terminó con 18 votos a favor y 10 en contra.
La ordenanza habilita los viajes en autos particulares y permite que taxis y remises se sumen a las aplicaciones. Establece requisitos para quienes manejen, los vehículos y las empresas, deja afuera el transporte de pasajeros en motos y por ahora no regula costos mínimos.
La aprobación abre una etapa de implementación. Antes de que el nuevo régimen quede operativo, el Ejecutivo deberá promulgar la ordenanza y poner en marcha los mecanismos de registro y fiscalización.
El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, anticipó en declaraciones periodísticas que el municipio buscará avanzar rápido y que las plataformas tendrán 90 días desde la promulgación para inscribirse y adecuarse a las nuevas disposiciones.
La norma crea el Registro de Plataformas Electrónicas de Transporte, en el que deberán anotarse las empresas que quieran operar en Rosario. Las autorizaciones tendrán una vigencia de cinco años, siempre que no cambien sus titulares. Las compañías deberán contar con domicilio en la ciudad, inscripción fiscal y representación local, entre otros requisitos.
El Ente de la Movilidad de Rosario será la autoridad encargada de controlar el cumplimiento de la regulación. Las aplicaciones tendrán que remitir información periódica y anonimizada sobre la cantidad de viajes, sus puntos de origen y destino, los kilómetros recorridos con y sin pasajeros y la duración promedio de los trayectos. Según explicó Chale, esos datos permitirán al municipio conocer mejor los desplazamientos y planificar el sistema de transporte.
Qué deberán cumplir quienes manejen y los vehículos
La ordenanza establece que quienes conduzcan para las plataformas deberán ser mayores de 18 años, contar con licencia profesional categoría D1 y tener al menos un año de antigüedad en su licencia. Quienes actualmente tengan categoría B1 dispondrán de seis meses para realizar el cambio, con posibilidad de extender ese plazo por otros seis. Chale señaló que el período máximo para completar la adecuación será de un año desde la promulgación.
La categoría D1 habilita a conducir automóviles destinados al transporte de pasajeros de hasta ocho plazas, sin contar el asiento de quien maneja.
Es una licencia profesional: para obtenerla por primera vez en Rosario se requiere tener al menos 21 años y un año de antigüedad en una categoría inferior. Por eso, aunque la ordenanza fija los 18 años como edad mínima para trabajar mediante aplicaciones, el requisito general para acceder a la D1 establece un piso de edad mayor.
El trámite incluye un curso de educación y seguridad vial y un examen psicofísico. También exige presentar el certificado de antecedentes penales. Para la modalidad jurisdiccional, que habilita a conducir profesionalmente dentro de Santa Fe, los exámenes teórico y práctico se realizan en la Municipalidad cuando se amplía la licencia a una categoría profesional.
La modalidad interjurisdiccional, que permite trabajar dentro y fuera de la provincia, suma la intervención de prestadores privados y sus evaluaciones.
Los automóviles deberán contar con la Verificación Técnica Vehicular o la Revisión Técnica Obligatoria aprobada y vigente para el transporte de pasajeros, además de un seguro adecuado para la actividad. También tendrán que exhibir, en el respaldo del asiento del acompañante, la identificación de la plataforma y un código QR. Los pasajeros podrán escanearlo para consultar los datos del vehículo y de quien conduce.
La ordenanza incorpora, además, nuevas funciones que deberán contemplar las aplicaciones. Entre ellas, la posibilidad de elegir si el viaje será realizado por un conductor hombre, una mujer o una persona de género indistinto; indicar si quien solicita el traslado es quien efectivamente viajará; informar si el pasajero es menor de edad y compartir el recorrido con otras personas. También se contempla la opción de viajar con animales de compañía.
El esquema incorpora a taxis y remises al funcionamiento de las plataformas. Quienes trabajen con esos servicios podrán recibir viajes a través de Uber, DiDi u otras aplicaciones sin perder sus respectivas licencias. Sin embargo, conservarán una diferencia respecto de los vehículos particulares: serán los únicos habilitados para captar pasajeros espontáneamente en la calle y utilizar las paradas o espacios reservados.
La ordenanza tampoco habilita el traslado de pasajeros en motos. Esos vehículos seguirán destinados a servicios de cadetería y reparto de alimentos, bebidas, productos de farmacia y mensajería. La posibilidad de incorporar viajes de pasajeros en motocicleta quedó afuera del acuerdo que permitió aprobar la regulación.
Otro punto que quedó definido es el esquema tarifario. La norma no establece una tarifa mínima para los viajes solicitados mediante aplicaciones. Los valores quedarán sujetos a las condiciones que establezcan las plataformas y a la decisión de los usuarios de contratar el servicio.
Una actividad que ya convive con los taxis
La incorporación de taxis y remises a las aplicaciones reconoce una dinámica que ya existe en el sector. Horacio Yanotti, referente del Sindicato de Peones de Taxis, estimó que alrededor del 70% de quienes trabajan como taxistas utiliza aplicaciones para conseguir viajes.
La nueva ordenanza busca establecer un marco común para esa convivencia, aunque la discusión dejó planteados cuestionamientos sobre las condiciones de competencia y la capacidad municipal para controlar el servicio. Durante el debate, el concejal Leonardo Caruana votó en contra y aclaró que su posición no supone un rechazo a las herramientas digitales.
“No estamos en contra de las aplicaciones. Estamos en contra de una forma de regularlas”, sostuvo y cuestionó el alcance de las facultades de fiscalización que tendrá el municipio, reclamando también que el Estado pueda acceder a información suficiente para garantizar los derechos de quienes utilizan el servicio.
“Regular es que el Estado conozca, que el Estado controle, que el Estado dé respuestas y, sobre todo, que el Estado iguala y vigila el cumplimiento de los derechos”, afirmó el ex secretario de Salud. Entre sus reparos, planteó las dificultades que puede tener el municipio para verificar la identidad de quien realiza un viaje cuando los datos quedan bajo administración de las empresas.
La discusión también puede trasladarse a los tribunales. José Iantosca, referente de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar), anticipó que el sector evalúa recurrir a la Justicia para cuestionar la ordenanza. La eventual presentación abre un frente de conflicto después de la aprobación legislativa, en un contexto en el que los titulares de licencias vienen reclamando condiciones de competencia que consideren equilibradas frente a las plataformas.
Por su parte, Chale defendió la regulación como un paso para darle un marco formal a una actividad que ya funciona en las calles de Rosario. En declaraciones periodísticas, sostuvo que la medida permitirá avanzar hacia “cierta normalidad” y señaló que todavía deberán reglamentarse aspectos vinculados con las inspecciones y las sanciones por incumplimientos.
