La investigación, publicada en Nature Human Behaviour, halló que el cerebro almacena secuencias lineales de palabras además de estructuras jerárquicas. Dos interpretaciones en redes sociales exageraron sus conclusiones.
Un artículo científico publicado en enero de 2026 en la revista Nature Human Behaviour por Yngwie Nielsen y Morten Christiansen, de la Universidad de Cornell, analizó cómo el cerebro procesa el lenguaje. El estudio, titulado provisionalmente en circulación como «Ni Chomsky murió ni el cerebro es ChatGPT», realizó cuatro experimentos con casi 500 personas y examinó dos registros: uno de lectura con seguimiento de la mirada y otro de conversaciones telefónicas reales.
La lingüística sostiene desde 1957 que el lenguaje se organiza en estructuras jerárquicas, representadas como árboles gramaticales. Los investigadores encontraron que, además de esas estructuras, las personas almacenan en la memoria secuencias lineales de palabras que no constituyen unidades gramaticales completas. Por ejemplo, la combinación «verbo, preposición, artículo» presente en frases como «llegó a la» o «habló con él». El fenómeno se denomina priming: la segunda vez que aparecen esas secuencias, se procesan más rápido.
El paper no menciona a Noam Chomsky. Uno de los autores declaró en una entrevista que «no podemos afirmar que no haya árboles», sino que «hay algo más que árboles». El estudio no aborda la predicción de la palabra siguiente ni compara el cerebro con modelos de inteligencia artificial como ChatGPT. Ni el artículo, ni el comunicado de Cornell, ni las entrevistas de los autores nombran la inteligencia artificial.
En redes sociales circularon dos interpretaciones del estudio. Un primer mensaje afirmó que la investigación demostraba que Chomsky estaba equivocado y que el cerebro funciona como un predictor de palabras similar a ChatGPT. Un segundo mensaje sostuvo que el estudio confirmaba lo que Chomsky ya había dicho siempre. Según el análisis del paper, ninguna de las dos versiones se ajusta al contenido del artículo.
Los autores señalan que su hallazgo plantea desafíos tanto para los seguidores de Chomsky como para los lingüistas de las construcciones. Christiansen admitió que «todavía no estamos ahí» y presentó los resultados como una hipótesis. Además, el estudio se realizó únicamente en inglés, por lo que falta probarlo en otros idiomas.
Para el ámbito educativo, el hallazgo sugiere que un lector fluido reconoce fragmentos de texto ya vistos, lo que explicaría por qué la práctica de la lectura mejora la comprensión. La investigación no invalida la teoría jerárquica del lenguaje, sino que agrega evidencia sobre el almacenamiento de secuencias lineales en la memoria.
