El 7 de noviembre de 1970, el boxeador de San Javier conquistó el título mundial en Roma. Semanas después, su paisano Julio Migno celebró la hazaña con una composición que publicó El Litoral.
El 7 de noviembre de 1970, Carlos Monzón, de 28 años, noqueó a Nino Benvenuti en el Palazzo Dello Sport de Roma y se consagró campeón mundial de los pesos medianos.
Semanas después, el poeta Julio Migno, oriundo también de San Javier, le dedicó un poema que se publicó en el diario El Litoral el 3 de enero del año siguiente.
Migno, conocido como «el poeta de la costa», dedicó buena parte de su obra al paisaje del litoral santafesino: el río, las islas, los esteros, los animales, los pescadores y las historias de pueblo.
El texto dedicado a Monzón se titula «A Carlitos Monzón, campeón mundial de los medianos». En sus versos, Migno describe la consagración del boxeador con lenguaje ligado a la oralidad y expresiones propias de la costa santafesina.
El poema completo dice así:
Así me gusta el paisano,
que en la mitad de la huella,
fue capaz de alzar estrella
desde la pior del pantano.
Campeón de chuzo en la mano,
en su creencia se atalona
y viendo que se amontona
bandada e’ cuervos mecheros
los desparrama a sombrero
y los asusta a carona.
Siempre que con fe atropelles
vas a llegar con tu chasque
aunque el rachapé se atasque
y se te aplasten los bueyes.
No es mal que el fierro se melle
por defender una hombría;
lo malo es por cobardía
no ser capaz de arrancarlo
y ansí, sin desenvainarlo,
dárselo a la policía.
Te taparon las troneras,
le hicieron humo el panal,
y vos seguiste igual
con tus tropillas cerreras.
Tenés madrina costera,
tu cencerro es el coraje,
y aunque bale el terneraje
y te atranque la perrada,
la corona está ganada,
no hay corriente que te ataje.
En el medio ‘e remolino
saliste del borbollón
con la corona ‘e campeón
para tu pueblo argentino.
Te ‘echaste ‘e panza ladino
con el agua hasta el cogote,
y en el verde camalote
cuando te creían finao,
nos regalaste un nocau
como firmao a garrote.
Ansí te queríamos ver
coronado de campeón,
hermano Carlos Monzón,
paisano de San Javier,
si fue cosa de no creer
el milagro de tu mano
que fue martillo ‘e hierrazano
que sacaste de tu fragua.
¡Como avispa tomando agua
clavao quedó el italiano!
Gloria de los argentinos,
orgullo de Santa Fe:
que nunca afloje tu fe
paisano sanjavierino.
Que se cumpla tu destino
por don Brusa trabajao
y que en lo pior del caldeao
cuando sea dura la riña,
te vengas sobre la liña
igualito que’l dorao.
Sanjavierito paisano
le acarrea el parte al Verón:
¡Sabés que Carlos Monzón
es el reye de los medianos!
El Paraná soberano
sobre el lomo se torneó,
y a rienda suelta bramó
su marejada triunfal:
«¡Tenemos Campeón Mundial
hasta que Dios diga no!».
Que siga tu aparcería
con Amílcar Brusa, hermano,
que vayan juntas las manos,
sendas, destinos y hombrías;
que cuando ya no haya día
puedan juntarse al ocaso,
pa’ recordar paso a paso
el largo surco sembrao,
y meollar sobre el arao
fundidos en un abrazo.
Salud Carlitos Monzón
santafesino cabal,
flamante campeón mundial
fuerza, puño y corazón.
Desde este ceibo virjón
para vos, la rubia miel,
la corona de laurel
de tu toldo, el alarido,
y a mano ‘e china prendido
en tu alto pecho, un clavel.
