El equipo de Jorge Almirón dispondrá de una semana completa de trabajo tras la victoria ante Universidad Central de Venezuela, antes del partido del miércoles en Ecuador frente a Independiente del Valle, en la altura de Quito.
Después de varias semanas con una alta densidad de partidos, Rosario Central tendrá ocho días entre dos encuentros por primera vez desde fines de marzo. La última vez que el club dispuso de al menos una semana entre partidos fue entre el 30 de marzo y el 4 de abril, cuando enfrentó a Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, con un parate por fecha FIFA.
Desde ese 4 de abril hasta el pasado martes, Central disputó 13 partidos en 45 días, un promedio de un encuentro cada 3,4 días. En junio, el equipo jugó seis partidos: desde el 3 de mayo contra Tigre hasta el 19 de mayo frente a Universidad Central, hubo 16 días, con un promedio de un partido cada 2,6 días.
El técnico Jorge Almirón había señalado que lo mejor para el equipo era «jugar, recuperarse y volver a jugar», pero en la práctica se vio obligado a rotar. El primer caso se dio en cancha de Huracán, donde Central presentó un equipo mixto, y luego frente a Tigre en el Gigante, por la última fecha de la fase de grupos del torneo Apertura, directamente alineó un equipo alternativo. A partir de las instancias de eliminación directa, Almirón ya no pudo realizar cambios significativos entre partidos.
La seguidilla de partidos culminó con la derrota en semifinales del torneo Apertura ante River Plate en el Monumental. El bajo rendimiento y la postura del equipo fueron señalados como factores de la eliminación, y el cansancio acumulado no fue mencionado como causa principal.
Ahora, Central se enfoca exclusivamente en la Copa Libertadores. El próximo miércoles, a las 19, enfrentará a Independiente del Valle en el estadio Banco Guayaquil, ubicado a 2.300 metros sobre el nivel del mar, en las afueras de Quito. Los ocho días de preparación permitirán al cuerpo técnico programar el descanso y la puesta a punto del equipo para ese encuentro.
