Un recorrido por los mercados municipales de Rosario que funcionaron entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, y cuyos terrenos hoy son plazas públicas.
La organización del abastecimiento en Rosario comenzó a mediados del siglo XIX en espacios abiertos. Las carretas que llegaban con mercaderías desde distintos puntos de la región se concentraban en dos lugares: las Carretas de Frutos del Interior, vinculadas con la actual plaza López, y las Carretas del Interior, en el área de la actual plaza San Martín.
El crecimiento de la ciudad impulsó la construcción de edificios específicos para el comercio de alimentos, con mejores condiciones sanitarias que los mercados abiertos.
Mercado Sud, el primer mercado de la actual plaza Montenegro
El 7 de junio de 1857 se inauguró el Mercado Sud, que ocupaba la parte central de la actual plaza Montenegro. A los lados quedaban dos espacios que funcionaban como pequeñas plazas: la Centeno, sobre San Juan, y la Riva o Riba, sobre San Luis.
Con el paso de las décadas, el mercado quedó chico para la ciudad. Según el investigador Dunger, “para 1900 el nivel de higienidad era espantoso y debía mejorarse. Además ya quedaba chico. Por eso se resuelve construir otro”. El antiguo Mercado Sud fue demolido a comienzos del siglo XX y sobre ese terreno se levantó el Mercado Central.
El gran Mercado Central de 1904
En 1904, durante la intendencia de Santiago Pinasco, se terminó el Mercado Central de Rosario. La construcción ocupaba toda la manzana delimitada por las actuales San Juan, San Martín, San Luis y la cortada Barón de Mauá. Era un edificio de dos plantas, con numerosos puestos y sectores organizados alrededor de amplios pasillos.
En su interior había puestos de carnes, aves, pescados, frutas, hortalizas, fiambres, quesos y leche. Según las memorias del historiador Wladimir Mikielievich, el edificio y sus alrededores concentraban desde temprano una intensa actividad comercial y social, con compradores, vendedores, lustrabotas, canillitas y casas de remate.
Dunger agregó que el edificio también tenía funciones que excedían el comercio: “Tenía mercado en su interior y locales comerciales, oficinas municipales y hasta salas de enseñanza en sus departamentos exteriores”.
A mediados del siglo XX, el tránsito se había multiplicado, las formas de distribución habían cambiado y las condiciones sanitarias comenzaron a ser consideradas inaceptables. En 1958, según la reconstrucción de Dunger, el intendente Luis Cándido Carballo decidió avanzar con la demolición del Mercado Central. El edificio fue demolido en 1961.
El terreno inició otra vida. Primero se proyectó una playa de estacionamiento subterránea y un espacio público. En 1978, parte del predio fue ocupado por el Centro de Prensa del Mundial de Fútbol, que luego se convirtió en centro cultural. El espacio público fue rediseñado y recibió el nombre de plaza Santiago Montenegro.
El Mercado Norte nació junto al río
El Mercado Norte surgió pocos meses después que el Mercado Sud, en 1857, al aire libre, especialmente para la venta de pescado por la cercanía al río. El 4 de noviembre de 1876 se inauguró un edificio de mayores dimensiones, con entrada por la esquina de Mitre y Tucumán. Contaba con 68 puestos interiores y 12 locales exteriores.
En 1927 se realizó un concurso para construir otro mercado en el mismo solar. El edificio fue remodelado durante la década de 1930. Dunger ubica en esa etapa, entre 1932 y 1935, la gran transformación de su fachada y las estructuras subterráneas que ahora volvieron a aparecer: “En esta época se hacen estos «túneles» redescubiertos”.
El Abasto, el mercado que terminó dando nombre a un barrio
El Mercado Municipal de Abasto funcionó desde 1918 hasta enero de 1969 en la manzana delimitada por Mitre, Pasco, Sarmiento e Ituzaingó, donde actualmente se encuentra la plaza Libertad. Fue la principal feria municipal de frutas, verduras y hortalizas de Rosario.
El mercado estaba organizado con calles internas empedradas y una playa central. Alrededor se desarrolló una red de bares, restaurantes, hospedajes, almacenes, semillerías y peluquerías. Allí se concentraba una comunidad de quinteros, puesteros, medieros y changarines, muchos de ellos inmigrantes italianos.
“El mercado funcionaba como una bolsa de comercio”, recordaba Antonio Di Gregorio, uno de los comerciantes entrevistados por La Capital. La actividad comenzó a trasladarse hacia nuevos establecimientos, como el Mercado de Productores de Rosario, en 27 de Febrero y San Nicolás. El viejo Abasto cerró definitivamente el 12 de enero de 1969. Después fue demolido y el terreno se transformó en la actual plaza Libertad.
Mercado Urquiza, de los puestos al espacio público
El Mercado General Urquiza, en Mendoza y 1º de Mayo, fue levantado en 1895 para reubicar puestos que habían crecido en las inmediaciones del Mercado Sud. A comienzos de los años 70 el edificio fue desmantelado. En julio de 1982 se inauguró en el predio la plaza Florencio Sánchez, diseñada por las arquitectas Selva Moreno, Alicia Noya y Cristina Argumedo.
No todos los mercados desaparecieron
El Mercado Modelo/Oroño, en Oroño entre Jujuy y Brown, y el Mercado El Porvenir, en bulevar Avellaneda, sobrevivieron. Según Dunger, la diferencia fundamental está en la propiedad: “El Porvenir y el Modelo/Oroño eran privados y quedaron en pie. El Central, Norte, Abasto y Urquiza, todos plazas”.
