La industria del cine enfrenta un escenario de ajuste en el financiamiento público. En Rosario, la productora Inspiria detalla su estrategia de negocio para mantener la rentabilidad a largo plazo.
La industria del cine atraviesa un período de retracción en el financiamiento público y en el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). En este contexto, productoras de Rosario buscan alternativas para sostener la rentabilidad del negocio a largo plazo.
Gabriel Palermo, director de la productora rosarina Inspiria, explicó a La Capital el modelo de negocio que aplican. La empresa filmó cinco películas y vendió parte de su catálogo a plataformas como Disney+ y Amazon, y negocia con HBO y Netflix.
“El negocio se da en el tiempo, porque cuando se vende una película a una plataforma ahí comienza el retorno de inversión. Con ese capital, primero se paga a los inversores, y luego se espera a que la película se siga vendiendo en diferentes años, porque están en manos de los distribuidores que la ofrecen tanto a plataformas como a aerolíneas que requieren de entretenimiento permanente”, declaró Palermo. Y añadió: “El recorrido no tiene fin, la película siempre está en el catálogo y puede venderse a través del tiempo”.
El proceso de producción de una película comienza con el guion, continúa con la unión de productoras y la búsqueda de inversores. Una vez obtenido el capital, se inicia la preproducción, el rodaje y la postproducción. Para la venta, las productoras contactan a distribuidoras globales. Inspiria trabaja con una distribuidora radicada en Miami dirigida por un ex directivo de Disney.
Esa gestión permitió la venta de dos películas a Disney+: “Yo traidor”, protagonizada por Mariano Martínez y Jorge Marrale, y “La noche que luché contra Dios”, con Toto Kirzner y Luciano Cáceres. “En general se les da un plazo de exclusividad por un tiempo breve y luego ya se puede seguir vendiendo”, aclaró Palermo.
En cuanto a los inversores, Inspiria cuenta con aportes de empresarios del rubro industrial, comercial, gastronómico e importadores. El presupuesto promedio por película es de unos 350.000 dólares, con inversiones individuales de entre 5.000 y 30.000 dólares. “Tras poner el capital, además de recibir el retorno, que lleva su tiempo, los empresarios están en los créditos de la película, son invitados a los estrenos, a veces vienen a los rodajes, son parte de la experiencia de hacer cine”, señaló Palermo.
Esta semana, Inspiria estrenó en Buenos Aires, junto a Doménica Films, la película “Lu y Pau”, dirigida por Nicanor Loreti. Se trata de una comedia policial protagonizada por Jazmín Stuart y Lorena Vega. La película se proyecta en Rosario en el complejo Village y en Cinépolis. Palermo anticipó que la película ya fue vendida a una plataforma, aunque no brindó detalles.
Otro ingreso para las productoras proviene de la venta de entradas en cines. “Si la película es un éxito, el porcentaje que cobran es interesante, pero si no lo es, claramente no es un gran negocio”, advirtió Palermo.
Inspiria fue fundada en 2019 por Gabriel Palermo y Guillermo Ares. La productora tiene tres unidades de negocio: documentales, productos audiovisuales corporativos y cine. Su primera película, “Covid, la hora del cambio”, se estrenó en 2021 y fue la primera referida a la pandemia.
En 2023 filmaron “Memoria de una madre”, del género de terror, junto a Reina de Pike. La película fue vendida a España, Estados Unidos y Nueva Zelanda a plataformas como Amazon Prime EE.UU., mediante la distribuidora Black Mandala.
Palermo mencionó también el mercado de las aerolíneas como un circuito de venta adicional. “Son compañías que necesitan una actualización permanente del entretenimiento en vuelo. Hay gente que viaja una vez por semana en avión, es por eso que ellos tienen una enorme demanda y son un buen mercado. No pagan caro, pero suma”, explicó.
El caso de Inspiria refleja el modo en que algunas productoras buscan sostener su actividad en el contexto actual, mediante la venta a plataformas, la diversificación de inversores y la explotación de mercados alternativos.
