La propiedad, construida en 1925 en Holmby Hills, fue adquirida por el músico en los años 70 y vendida en 1992 a Bradley y Colleen Bell, quienes la restauraron y ampliaron hasta casi seis acres. Este año se concretó la venta en dos parcelas.
En 1992, Rod Stewart vendió por US$6,25 millones una mansión que había comprado décadas antes en Los Ángeles. La propiedad, construida en 1925 en el exclusivo barrio de Holmby Hills, todavía conservaba entonces buena parte de las características originales de una residencia diseñada por el arquitecto George Washington Smith.
Después de la venta, sus nuevos dueños dedicaron dos años a restaurarla y durante los años siguientes ampliaron el terreno mediante la compra de propiedades vecinas. El resultado fue un complejo de casi seis acres que, más de tres décadas después, terminó vendido en dos operaciones por un total de US$86 millones.
La operación final no involucró a Stewart. Los vendedores fueron Bradley Bell, productor ejecutivo de la serie The Bold and the Beautiful, y su esposa, la exdiplomática Colleen Bell, quienes habían comprado la propiedad directamente al músico en 1992.
La mansión de 1925 que Rod Stewart compró en los años 70
La residencia principal fue diseñada por George Washington Smith, uno de los arquitectos vinculados al desarrollo del estilo Spanish Colonial Revival en California. La casa fue construida originalmente para Henry Kern, un empresario del sector de las bebidas alcohólicas, y su esposa, Elsa.
Stewart adquirió la vivienda en la década de 1970 y durante su permanencia realizó varias modificaciones. Entre ellas incorporó elementos de estilo Art Nouveau, pisos de mármol y una sala destinada a funcionar como discoteca.
Cuando los Bell compraron la casa, decidieron recuperar parte de su diseño original. El proceso de restauración duró aproximadamente dos años y tuvo como objetivo retirar varias de las modificaciones realizadas durante la etapa en la que había pertenecido al cantante.
Uno de los trabajos consistió en quitar los pisos de mármol para volver a dejar al descubierto los suelos originales de baldosas colocados a mano. También retiraron elementos que ocultaban los techos artesonados originales de la residencia.
Cómo la propiedad llegó a tener casi seis acres
La finca que Stewart vendió en 1992 no era todavía el enorme complejo que se conoce actualmente. Durante los años posteriores a la compra, los Bell fueron adquiriendo terrenos de propiedades vecinas para ampliar la superficie.
En 2004, por ejemplo, compraron una propiedad que había pertenecido al actor Gregory Peck por unos US$19,5 millones. Esa adquisición permitió integrar más terreno al conjunto y llevar la superficie total hasta aproximadamente 5,8 acres, equivalentes a unas 2,35 hectáreas.
Con el paso del tiempo, el complejo quedó formado por varias construcciones y espacios destinados tanto a la vida familiar como al entretenimiento.
La residencia principal tiene unos 17.000 pies cuadrados, mientras que la propiedad también incluye una casa de huéspedes. En total, el conjunto cuenta con 13 dormitorios y 19 baños.
Entre sus características aparecen una piscina con spa, cocina exterior, jardines, una cancha de fútbol, gimnasio, sala de proyección privada, comedor para 20 personas y un espacio de estilo speakeasy.
El complejo se vendió dividido en dos operaciones
La venta definitiva no se realizó como una única transacción. Los propietarios dividieron el terreno en dos parcelas independientes, que fueron adquiridas por compradores diferentes. La parcela más grande, de aproximadamente cuatro acres e integrada por la mansión principal, fue vendida al productor de televisión, publicidad y cine David Zander por unos US$57 millones.
La segunda parte, de alrededor de dos acres y con una cabaña construida hacia 1911, fue adquirida por Nick Kaiser, cofundador de la firma de capital privado Marlin Equity Partners, por aproximadamente US$29 millones. En conjunto, ambas operaciones alcanzaron los US$86 millones.
La diferencia entre aquella venta de 1992 por US$6,25 millones y las operaciones posteriores no se explica únicamente por el paso del tiempo. Los Bell restauraron la residencia histórica, incorporaron terrenos vecinos y transformaron la propiedad original en un complejo mucho más grande antes de dividirlo para su venta.
