El arquitecto rosarino, radicado en Río de Janeiro, participó de una clínica de proyectos en la Universidad Nacional de Rosario. Cuestionó el desarrollo inmobiliario sin planificación pública y presentó experiencias de integración urbana en favelas de Brasil.
El arquitecto Jorge Mario Jáuregui, nacido en Rosario y radicado en Río de Janeiro desde 1977, visitó su ciudad natal esta semana para participar de una clínica de proyectos organizada por la carrera de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Universidad de Morón y el Colegio de Arquitectos local.
Durante su exposición, Jáuregui sostuvo que “el urbanismo es político” y advirtió que las ciudades se están moldeando “al compás de los desarrollos empresarios”, con un Estado local que “actúa a remolque, adaptando normativas e intervenciones a los negocios inmobiliarios”. Según el arquitecto, el resultado son “ciudades esquizofrénicas y desarticuladas”, con periferias abandonadas.
Jáuregui fue protagonista del Programa Favela-Bairro, iniciado en 1995 por la Prefectura Municipal de Río de Janeiro, y del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) en 2007. Por su actuación en favelas recibió el premio Veronica Rudge Green de la Universidad de Harvard.
En su visita a Rosario, el arquitecto observó el desarrollo de torres en la ribera del Paraná: “Estas torres en el borde, sueltas, son como palos clavados en el borde del río que no tienen ninguna otra utilidad que alojar gente que puede pagar caro por esa localización”. Y agregó: “Son todas cerradas, bunkerizadas”.
Jáuregui aclaró que no está en contra de los edificios altos: “Defiendo la ciudad densa, compacta y conectiva. Concentrar para reducir costos de infraestructura, para tener vida en la planta baja, más racional el uso de los recursos públicos”. Sin embargo, diferenció esas construcciones de las integradoras: “Que la planta baja tenga una cierta generosidad. Que la ciudad se le pueda meter por abajo, que haya comercios, servicios, espacios para actividades que le interesen no solo a la gente de la torre, sino a todos”.
El arquitecto también se refirió a la discontinuidad de las políticas públicas en América Latina: “Viene un gobierno, traza una, el siguiente la desmonta y hace otra diferente. Entonces, esa interrupción afecta, sin duda, tanto lo físico cuanto lo social”.
Como ejemplo de participación, mencionó un foro reciente en Medellín, Colombia, del que participó: “Estaban los inversores, la comunidad, la universidad, juntas de vecinos, activistas en defensa del arte y el poder público”. Y propuso replicar esa experiencia en Rosario: “Organicemos un foro a la Medellín, donde participen todos: el gobierno, las instituciones públicas, las universidades, las asociaciones de barrios, de artistas, de artesanos, de lo que sea”.
Jáuregui nació en barrio Arroyito y se recibió de arquitecto en la UNR en 1973. Se exilió en Brasil en 1977 durante la dictadura militar. Allí obtuvo el título de Urbanismo en la Universidad Federal de Río de Janeiro.
