Una iniciativa presentada por la concejala Norma López propone un marco integral para proteger bienes materiales e inmateriales, incluyendo saberes populares, expresiones artísticas y la figura del ‘Patrimonio Cultural Viviente’.
Un proyecto de ordenanza ingresado al Concejo Municipal de Rosario en agosto de 2024 propone modificar la definición vigente de patrimonio cultural. La iniciativa, impulsada por la edila Norma López (bloque Comunidad-PJ), busca incorporar elementos inmateriales como tradiciones, saberes populares y manifestaciones artísticas, además de los bienes edilicios y ambientales ya contemplados.
Según declaró López a medios locales, el expediente corre contra el tiempo reglamentario para evitar su caducidad. «Estamos apurados para que salga porque si no va a caer», afirmó. No obstante, señaló que en las últimas semanas se ajustaron detalles con el oficialismo y hay acuerdo político para su tratamiento en el recinto.
La propuesta establece once categorías de protección, que incluyen sitios históricos, colecciones de museos, fondos documentales, archivos, costumbres urbanas y expresiones artísticas. Como novedad, crea la figura del «Patrimonio Cultural Viviente», destinada a reconocer a personas, colectivos o grupos que sostienen prácticas culturales locales.
Entre las expresiones que podrían recibir protección estatal se mencionan la Trova Rosarina, la obra de Fito Páez, el chamamé local y la cumbia cruzada, según indicó la concejala.
El proyecto prevé la creación de un Catálogo e Inventario del Patrimonio Cultural, un registro digital público accesible desde el sitio web municipal, que integrará el Catálogo Único de Bienes Culturales aprobado en 2017. La autoridad de aplicación será compartida entre las secretarías de Gobierno y de Cultura, y se conformará una Comisión de Preservación integrada por representantes del Municipio, el Concejo, la Universidad Nacional de Rosario, el Museo de la Ciudad, la Escuela Superior de Museología y la Escuela Provincial de Artes Visuales.
Además, se habilita a vecinos, organizaciones e instituciones barriales a proponer periódicamente lugares, canciones, costumbres o personajes que consideren merecedores de protección.
«Significa poner a la cultura y al concepto de patrimonio cultural en un estadio mayor», resumió López. Si el Concejo aprueba la ordenanza en las próximas sesiones, Rosario equiparará legalmente el cuidado de bienes arquitectónicos con el de expresiones culturales inmateriales.
